Honduras
Fueron 55,000 quintales de maíz los que se perdieron por negligencia del Instituto de Mercadeo Agrícola (IHMA), pero los funcionarios quieren buscar culpables en las condiciones climáticas.
La documentación que guarda celosamente el gerente Obdulio Chévez en un archivo es la coraza con la que pretende defenderse para evitar una destitución por la ineptitud demostrada a nivel nacional y regional.
José Obdulio Chévez es el gerente general y Arnaldo Sandoval el gerente regional en Danlí.
Ambos están en la cuerda floja por la pérdida de los 55,000 quintales del grano, que ahora solo puede ser vendido a precio de “gallo muerto” a la agroindustria, ya que no es apto para consumo humano.
“Aclaro puntualmente que el gerente regional del IHMA en Danlí ha cumplido a cabalidad su función.
En primer lugar manejando honradamente lo que a él se le ha delegado en aquella función y cumpliendo con los informes justo a tiempo, cuando tuvo que hacerlos”, dijo.
Ayer, EL HERALDO informó que la decisión de la SAG es que Sandoval sea destituido de inmediato y en el caso de Chévez, su responsabilidad en la irresponsabilidad será analizada.
Chévez asegura que desde junio de 2008 reportó cómo debía ir saliendo el producto a raíz de las características de almacenamiento en la zona.
Cambió de color
“Lo que ha ocurrido es que el maíz ha cambiado de color y no es apto para el consumo humano”, dijo Chévez.
Según el funcionario, el daño puede rondar los 3,000 ó 4,000 quintales, ya que el producto dañado solo es el que tiene contacto con las paredes de los cilindros de almacenamiento.
En ese sentido, explicó que son los cambios bruscos de clima lo que contribuyó en el daño.
A su juicio, en horas de la mañana el hielo pega frontal en los cilindros y al mediodía el sol hace la contraparte, lo que provoca una contracción en los granos almacenados.
“Quiero dejar establecido que los daños generados no son en la dimensión que se ha denunciado, sino que hay daños proporcionales, ya que las características naturales del maíz que se tenía destinado para el consumo humano han cambiado”, concluyó.
A sabiendas de que las condiciones climáticas eran adversas, queda demostrado que en efecto hubo negligencia en las autoridades gubernamentales.
“No es posible que dejen que se pudra el maíz, en vez de dárselo a la gente pobre prefieren decir que se nació.
Estos funcionarios deben ser más justos y que miren las necesidades del pueblo hondureño. Lo que les queda es que les apliquen la ley”, dijo Rigoberto Pérez, secretario general del Cococh.