México
Los gobernantes de México, Felipe Calderón, y de Canadá, Stephen Harper, rechazaron la intervención directa de Estados Unidos para que se restituya a José Manuel Zelaya en la Presidencia de Honduras.
En el marco de la Cumbre de Presidentes de América del Norte, el presidente estadounidense, Barack Obama, calificó como hipócrita la posición de quienes piden la intervención de su país en el conflicto hondureño, el golpe de Estado realizado en junio pasado, pues se trata de los mismos que piden que Estados Unidos no tenga injerencia en los asuntos de América Latina..
"Los mismos críticos que dicen que los Estados Unidos no han intervenido lo suficiente en Honduras son las mismas personas que dicen que siempre estamos interviniendo y que los yanquis necesitan salirse de Latinoamérica", declaró el mandatario en una rueda de prensa al finalizar la cumbre.
"Si estos críticos creen que es apropiado que nosotros de repente actuemos de manera que en otro contexto ellos mismos considerarían inapropiado, creo que entonces eso indica que quizás hay algo de hipocresía... (y) ciertamente eso no va a dirigir las políticas de mi administración", expresó el presidente estadounidense.
Trabajaremos con la OEA para encontrar una solución pacífica" en Honduras, añadió Obama.
La semana pasada, durante una visita a México, el depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya dijo que Estados Unidos podía acabar con el gobierno interino "en cinco minutos" si quería, por la gran dependencia económica que tiene Honduras de ese país.
Zelaya también había dicho que las acciones de Estados Unidos en contra del golpe eran "tibias", en concordancia con expresiones de líderes izquierdistas como el presidente Hugo Chávez de Venezuela, respecto a las medidas adoptadas por la Casa Blanca ante el gobierno erigido en Honduras tras el derrocamiento.
El mandatario canadiense, Stephen Harper, apoyó la posición de Obama y en la conferencia declaró que "si fuese estadounidense, realmente estaría harto con este tipo de hipocresía", y reafirmó el apoyo de los tres países a los esfuerzos de mediación en la búsqueda de una solución a la situación hondureña.
Por su parte, el presidente de México, Felipe Calderón, aseveró que coincide "en la paradoja que menciona el presidente Obama de que quienes más han rechazado y argüido la intervención norteamericana en la región, son quienes más invocan la determinación de Estados Unidos por muy legítimo que sea el propósito", declaró.
"Yo creo que nuestra apuesta debe ser las instancias internacionales y el derecho internacional más allá de la intervención de un solo estado o, más aún, de un sola persona para resolver un tema de esta naturaleza. Ese es el camino", afirmó.
En la declaración conjunta tras la cumbre los mandatarios dijeron que habían discutido el tema "ampliamente" y reafirmaron su "apoyo al Acuerdo de San José y a los esfuerzos que actualmente desarrolla la OEA para encontrar una resolución pacífica a la crisis política, que restaure la gobernabilidad democrática, el estado de derecho y que respete los derechos de todos los hondureños".