Libia
El ex militar golpista y presidente de Venezuela, Hugo Chávez, reconoció ayer que es difícil que Manuel Zelaya Rosales vuelva al poder de la nación, sobre todo ahora que ha comenzado el carnaval político.
Chávez, horas después de la destitución de Zelaya amenazó con invadir Honduras para derrocar al gobierno de Micheletti, después cambió su discurso bélico y optó por presionar a Estados Unidos para que este país, vía intervención en asuntos nacionales, lograra la restitución. Barack Obama respondió que era "hipocresía" pedir mayor intervención de su país. El gobierno de Honduras mantiene firme su posición de que cualquier acuerdo o pacto político debe hacerse en el marco de la Constitución.
"Advertí sobre lo que iba a pasar desde el mismo día del golpe, en Managua", recordó Chávez, mediante una llamada desde Libia a un canal de televisión de su país.
La otra cara
El ex militar golpista aseguró que si el "golpe" lo hubieran dado fuerzas de izquierda, las instituciones internacionales hubieran sido más contundentes en pedir la restitución.
"Si hubiese sido un golpe progresista, Estados Unidos hubiese ido con todo. Las instituciones internacionales tienen un funcionariado que forma parte de las clases dominantes del continente y nunca van a actuar a favor de la restitución de Zelaya", dijo el golpista.
"Utilizan la retórica de la democracia para lavarse la cara y no aparecer como golpistas, pero a todos esos les interesa que Zelaya no vuelva al gobierno", cuestionó.
Para el caso, objetó al presidente de Colombia Álvaro Uribe por haber recibido "en secreto" a los funcionarios de Micheletti.
"Independientemente de que Zelaya vuelva o no al gobierno, a estas alturas es difícil en verdad pensarlo, sin embargo, habrá que seguir intentándolo, el pueblo de Honduras sigue en la lucha", concluyó, en referencia a los escasos sindicalistas, dirigentes magisteriales y liberales impopulares que han salido a las calles en defensa de la corrupción que salpica toda la gestión Zelaya.