Honduras
Las finanzas del Estado, que se captan con sacrificio del pueblo hondureño, tienen un nuevo enemigo: el populismo.
El presidente Manuel Zelaya dijo ayer que ya ordenó a Finanzas que los empleados públicos que ganen el salario mínimo recibirán un ajuste salarial "de acuerdo al costo de la vida".
Esta nivelación significaría que todos los que perciban 3,400 lempiras al mes pasarán a ganar unos 5,400 lempiras.
El mandatario indicó que el aumento será efectivo desde el 1 de septiembre y para ello ya planificó todo con la Secretaría de Finanzas.
El costo de la canasta básica se calcula en 2 salarios mínimos.
Esta acción, aseguró Zelaya, es para "dar un ejemplo a los empresarios y que hagan lo mismo". El gobierno tiene empleados a unos 180 mil trabajadores, de los cuales 25 mil entraron en este administración, lo que refleja que la empleomanía se disparó.
"En Honduras debemos aprender a trabajar con justicia; si las enfermeras ganan 3,000 lempiras, que les suban a 5,000 lempiras; a los obreros, a los ‘washimanes’ (vigilantes), que les suban el salario".
Negó que esta sea una medida populista, sino para ser justo con la población, por que la empresa privada se ha dedicado más a generar ganancias y no a compartirlas con los trabajadores.
Las estadísticas del mismo gobierno demuestran la pujanza de la inversión privada y la masiva generación de empleos, los que han sido fundamentales para combatir la extrema pobreza generada por corrupción gubernamental.
Curiosamente, el Ejecutivo no tiene calculado cuántos de estos empleados están en el rango de salario mínimo, el impacto en las finanzas públicas y en los proyectos sociales que se podrían ejecutar con los recursos que se irían al pago de la agigantada burocracia.
El Ejecutivo tenía previsto erogar 11,978 millones de lempiras en sueldos de los trabajadores públicos en el primer semestre de 2008, pero la cifra cerró en 12,500 millones, es decir, 522 millones más de los previsto.