Honduras
La sonrisa de Dania Murillo, hasta hace unos días, no se conocía. Son dos meses los que lleva en tratamiento producto de las quemaduras que la llevaron al borde de la muerte. Sus brazos, tórax, genitales y piernas quedaron marcados tras la explosión de un candil en su hogar, ubicado en la aldea Zapotillal, Teupasenti.
La niña formó parte del grupo de pacientes beneficiados con la primera jornada de atención a personas con quemaduras.
La labor fue promovida por los cirujanos plásticos del hospital Escuela.
"El objetivo es mejorar las condiciones físicas en que fueron dados en alta varios pacientes, luego de sufrir severas quemaduras, pero luego de conocer que las salas del hospital estaban abarrotadas de pacientes, los incluimos en la jornada", explicó Luis González, cirujano plástico.
En total se logró atender a más de 40 pacientes.