Honduras
La fecha más especial para los niños se convirtió en tragedia para María Dolores Molina, de 12 años.La pequeña fue invitada a festejar el Día del Niño por los miembros de una ONG, luego de las celebraciones del 15 de septiembre.
Al llegar al evento, la niña se ubicó en las cercanías de un bulto de morteros que se quemarían minutos después de la fiesta infantil, sin imaginar que a los pocos minutos una chispa de fuego los haría explotar.
Secuelas
El estallido de la pólvora provocó en la adolescente severas quemaduras, por lo que fue necesario trasladarla de emergencia hacia la Sala de Quemados del hospital Escuela.
Las secuelas en su brazo derecho y tórax son graves. Carlos Flores, cirujano plástico, explicó que las quemaduras que presenta son delicadas, debido a que la pólvora se convirtió en una especie de granada.
La niña, al momento de ser recibida en el principal centro asistencial, había perdido una cantidad considerable de sangre, situación que obligó a los médicos a ingresarla de emergencia a la sala de operaciones para practicarle las primeras intervenciones.
“Lo primero que hicimos fueron las transfusiones de sangre, para luego reconstruirle su glándula mamaria, codo, antebrazo y brazo”, dijo Flores. La paciente, posteriormente, requerirá de injertos de piel.
Peligro
La niña se convirtió en la primera víctima de la pólvora este año, por lo que el galeno hizo el llamado a la población para evitar el uso de los explosivos.
La alerta también se extendió hacia las autoridades municipales para que prohiban la utilización de juegos pirotécnicos.
En la Sala de Quemados del Materno Infantil de forma semanal se reciben cinco menores, en su mayoría por accidentes en el hogar al manipular agua caliente. El tratamiento de un niño quemado es de 6 mil a 8 mil lempiras diarios.