Honduras
Los países miembros de la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba) se han convertido en un "club de corruptos".
Honduras, gobernada por el liberal Manuel Zelaya, comparte lugares no honrosos con la Venezuela de Hugo Chávez, la Nicaragua de Daniel Ortega, Ecuador de Rafael Correa, Paraguay de Fernando Lugo y Argentina de Cristina Kitchner. Lo anterior se desprende del informe que año con año divulga la organización Transparencia Internacional.
De los países de América Latina, los que reciben las peores notas son Haití, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Honduras y Argentina.
Los mejores puestos
Los mejores lugares corresponden a Chile y Uruguay.
La medición se hace de cero a 10. Entre más cerca del cero, más corrupto, entre más cerca del 10 menos corrupto.
Entre los 180 países analizados, Haití ocupa el lugar 177 con una calificación de 1.4, seguido por Venezuela en lugar 158, Ecuador en el 151, Paraguay en el 138, Nicaragua en el 134, Honduras en el 126 y Argentina en el 109.
Dinamarca, Suecia y Nueva Zelanda fueron los mejor clasificados, con 9.3 puntos.
Estados Unidos ocupó el lugar 18, con Japón y Bélgica, al obtener 7.3 puntos en la clasificación.
Chile y Uruguay ocuparon el puesto 23 con 6.9 puntos, y España y Portugal los lugares 28 y 32 respectivamente con 6.5 y 6.1 puntos. Venezuela fue calificada con 1,9 puntos sobre 10, seguida por Ecuador (2.0), Paraguay (2.4), Nicaragua (2.5), Honduras (2.6) y Argentina (2.9), entre los países con menos transparencia en materia de corrupción.
Entre los más corruptos en el palmarés figuraron Somalia, en el último lugar, seguida por Birmania, Irak y Haití. La corrupción en los países pobres es una verdadera "catástrofe humanitaria" que mata, advirtió la ONG.
"En los países más pobres, la corrupción puede ser una cuestión de vida o muerte, por ejemplo cuando está en juego el dinero para los hospitales o el agua potable", señaló la presidenta Huguette Labelle.
"La persistencia de altos niveles de corrupción y de pobreza que afectan a numerosos países en el mundo entero es comparable a una catástrofe humanitaria permanente y no debe ser tolerada", advirtió. Sean ricos o pobres los países, la lucha contra la corrupción necesita un buen funcionamiento de las instituciones gubernamentales y las de la sociedad civil, afirmó Transparencia Internacional.
Los países pobres son con frecuencia afectados por una justicia corrupta y un sistema parlamentario ineficaz.
Los países acomodados sufren de escasas regulaciones del sector privado y de falta de control de las instituciones y transacciones financieras. "Luchar contra la corrupción requiere un control fuerte por medio de los parlamentos, de las fuerzas de ejecución de la ley, los medios de prensa independientes y una sociedad civil dinámica", considera Labelle.
"Cuando esas instituciones son débiles, la espiral de la corrupción escapa a todo control con horribles consecuencias para el pueblo, y generalmente para la justicia y el respeto de la igualdad", destacó.
En los países pobres, la corrupción amenaza la realización de los Objetivos del Milenio para el Desarrollo (OMD) que se fijaron las Naciones Unidas de aquí a 2015, y puede aumentar la factura en 35.000 millones de euros, según los cálculos de la organización.
La ONG espera que los países donantes -que se reúnen el 25 de septiembre en Nueva York al margen de la Asamblea General de la ONU- doblen su ayuda para reforzar las instituciones en los países pobres.