Honduras
Sienten que la vida se les apaga y por eso, desesperados, reclamaron frente a Casa Presidencial para que tengan una nueva oportunidad de vivir.
Con ojos tristes, amarillentos e hinchados de diferentes partes de cuerpo, una docena de personas afectadas con problemas renales protestaron para que el Poder Ejecutivo pague la deuda que se tiene con la empresa Hemodiálisis de Honduras, que les brinda el vital servicio, caso contrario el mismo se suspenderá.
El tiempo se agota: “si en 30 días no se pagan los 50 millones de lempiras que se le deben a la compañías nos dejan de atender”, dijo preocupado, Carlos Humberto Rodríguez.
Sin la aplicación de este tratamiento, que purifica la sangre que los riñones ya no pueden procesar, unas 600 personas corren el riesgo de morir.
“La empresa ha sido muy consciente porque se le debe dinero y no nos ha suspendido el tratamiento, pero ahora ya no podrá por falta de pago”, expresó María Ortega, a quien el problema renal la obliga a movilizarse en silla de ruedas.
Los enfermos se cansaron de esperar que alguien de Casa de Gobierno los recibiera y se acostaron en una de las aceras de la sede del Ejecutivo, con la esperanza que un funcionario escuchara su ruego.