Honduras
Sus ruegos, ante el temor a perder al vida, no fueron suficientes para que Casa Presidencial se compadeciera de ellos y les ayude a tener una nueva oportunidad de vivir.
El grupo de personas con enfermedades renales que protestó la semana pasada frente a Casa de Gobierno para clamar que se pagara la deuda con al empresa que les brinda la hemodiálisis y así continuar con el tratamiento, se topó con la indiferencia de Casa Presidencial.
EL HERALDO preguntó al vocero de presidencial, Guillermo Paz Manueles, si el asesor en Salud de Zelaya, Marco Antonio Rosa, u otro funcionario había recibido a los pacientes.
La contestación de Manueles no dejó dudas de que a estos enfermos se les cerraron los puertas: “Me dijo el doctor Rosa que él no los había recibido; creo que nadie los recibió”, expresó.
Se insistió en saber si alguien más de los muchos funcionarios que tiene la Presidencial los atendió, pero ayer no habían llegado a trabajar otros de los que están encargados de resolver problemas sociales.
No quieren morir
Una veintena de personas que padecen del mal funcionamiento de los riñones llegaron el jueves pasado a exigir que el Ejecutivo honrara la deuda de 50 millones de lempiras que se tiene con la compañía Diálisis de Honduras.
La Secretaría de Salud es la entidad que tiene la mora desde hace algún tiempo.
A pesar de la elevada cuantía de la mora, Diálisis de Honduras ha atendido a los pacientes de varios hospitales públicos, según reconocieron los enfermos que protestaron.
Pero la empresa parece que no puede sostenerse más y dio un plazo de un mes para que se les cancelara el dinero, porque de lo contrario suspendería la atención.
Esto significa una sentencia de muerte para unos 600 enfermos renales que ya no tendrían la posibilidad de gozar de la medicación. La diálisis es un proceso artificial consistente en purificar la sangre, algo que los riñones ya no pueden hacer por distintas razones.
Algunos de los enfermos que protestaron llegaron en sillas de ruedas.