Honduras
La indiferencia al dolor ajeno es total. Un grupo de enfermos renales volvió a protestar ayer frente a Casa de Gobierno para que el gobierno pague la deuda a la empresa que les proporciona diálisis porque, si la misma no termina, la atención estaría a punto de suspenderse.
La situación es, literalmente, de vida o muerte porque la compañía Diálisis de Honduras está a punto de suspender el servicio a 600 pacientes si no se le cancela la deuda de 50 millones que el Ejecutivo tiene con ella.
Los enfermos renales regresaron con pancartas a rogar para que el presidente Manuel Zelaya ordene pagar esa mora. Pero el mandatario y el resto de funcionarios de Casa Presidencial prestan oídos sordos a este desesperado reclamo.
El apoderado legal de la Asociación de Enfermos Renales, Jorge Estrada Guzmán, indicó que el Ejecutivo no ha querido aprobar el decreto mediante el cual se cancela la deuda.
“La deuda es desde abril de este año, pero todo se soluciona con el decreto que no se ha firmado”, se quejó.
Olvidados
Los pacientes llegaron la semana pasada a Casa Presidencial, pero, en una muestra de trato inhumano de parte asesores en salud de Casa de Gobierno, nadie los atendió.
Ayer sucedió otro capítulo de maltrato y de indiferencia porque nadie de Casa Presidencial salió a escuchar su reclamó.
Para colmo, por instrucciones de la seguridad de Casa Presidencial se ordenó que un pelotón de soldados se apostara frente al portón del edificio para evitar que los debilitados enfermos se acercaran. La diálisis les sirve a los enfermos para limpiar la sangre de impurezas cuando el riñón ha perdido facultades para hacer esa función.
Diálisis de Honduras, pese a la deuda, ha dado el tratamiento a sus pacientes, pero advirtió que en menos de un mes no podrán seguir ayudando.
El gobierno ha gastado más de 30 millones de lempiras en pagar boletos, hospedaje y viáticos de las delegaciones que han acompañado al presidente Manuel Zelaya en sus giras por el exterior, pero es incapaz de gastar para ayudar a que los pacientes renales sigan gozando de su tratamiento.