Honduras
El buscar la ayuda de un médico en el hospital Escuela se convirtió en agonía para Matías Rodríguez, de 90 años.
El anciano apenas podía dar paso y, luego de varios minutos tras la búsqueda infructuosa de un galeno que lo atendiera, tan solo se aferró a su llanto, apoyado entre los barandales de una de las escaleras del centro asistencial clamaba a Dios.
“Hay Dios mío, bendice a estos médicos y dales más humanidad”, decía el anciano que con voz muy suave pedía a gritos un buen samaritano que lo ayudara.
Según Anastasia Guillén, esposa de Matías, hace unas semanas se le diagnosticaron problemas en la próstata, por lo que comenzó con el tratamiento para expulsar la orina a través de sondas.
“Nosotros venimos desde El Tablón, El Paraíso, y porque desconozco los nombres de quienes no nos han querido recibir es que no se los doy, pero Dios sí los conoce”, dijo la señora.
A su alrededor pasaron algunos estudiantes de medicina, los mismos que hace 54 días abandonaron las salas para sumarse a asambleas informativas, sin que se detuvieran para ayudar a internar al anciano.
Cifras
Según las autoridades sanitarias, en la actualidad se investiga la muerte de dos personas como consecuencia del paro de los estudiantes de medicina, personas que quizás llegaron como don Matías y no encontraron auxilio.
Son más de 20 mil personas las que han dejado de recibir asistencia médica, de acuerdo a las evaluaciones de las autoridades, y unas 5 mil cirugías se han reprogramado.
Otra de las consecuencias del paro ha sido el atraso de varios programas de asistencia, como la vacunación y control prenatal en mujeres en estado de gestación.
En los centros asistenciales como el hospital Escuela también ha sido necesario contratar 170 médicos generales para apoyar a los especialistas y residentes que han tenido que duplicar turnos para cubrir la demanda de pacientes.
Reunión
Carlos Aguilar, ministro de Salud, luego de reunirse con una comisión de los médicos internos y en servicio social aseguró que se les propuso reintegrarse a los hospitales y de esta manera evitar aplicar la sanción de suspensión de la beca a los estudiantes.
“Nos mantenemos abiertos al diálogo y estamos dispuestos a firmar un documento que resuelva de inmediato el conflicto”, dijo Aguilar.
La negociación con los alumnos también ha incluido la iniciativa de que los estudiantes de la universidad Católica puedan realizar sus prácticas profesionales en los hospitales regionales.
El convenio con la universidad Católica sigue vigente, pues no se cuenta con la sentencia de un tribunal que indique que es nulo, pero es importante señalar que al momento de crear un convenio general, este absorberá el actual convenio, explicó el funcionario.
“La decisión del Consejo de Educación Superior le compete a ambas universidades y consideramos que la universidad Católica se pronunciará”, concluyó.