Honduras
La crisis es real. Los desplazados por las lluvias claman por alimentos, medicinas y agua potable.
Las acción gubernamental, según los mismos afectados, no va de la mano con sus necesidades.
El llanto de los niños es enloquecedor y la calor comienza a hacer estragos, sobre todo en aquellos que viven en improvisadas champas de cartón y plástico. Ya tienen más de una semana de vivir a la intemperie y durante este tiempo, no han escuchado de algún plan serio para ayudarles de forma permanente.
Unos duermen en el suelo, otros con mejor suerte en colchonetas.
Comen lo que les regalan y cuidan con furor las pocas pertenencias que les dejaron las inundaciones.
En algunos municipios los albergues se han vuelto insuficientes y la escuela Francisco Morazán en El Milagro, Villanueva, es un ejemplo claro de ello.
Aquí hay más de 500 personas albergadas. Solo en una de las aulas hay 18 familias compuestas por 44 niños y 18 adultos.
“Estamos esperando que pase el peligro y que baje el agua, no podemos arriesgar a nuestros hijos”, expresó Santos Ayestas, quien todos los días acude a su vivienda en la colonia Monte Carmelo para ver si ya está en condiciones de lavarla y recuperar el techo de su familia.
En otra de las aulas de este centro educativo hay 13 familias y una tan sola estufa.
“La mayoría perdió todo, tenemos esta estufa y la utilizamos para cocinar comida para todos cuando nos traen alimentos donados”, señaló Vivian Reyes, que junto a sus siete hijos duermen en el suelo de uno de los salones.
Casos como estos son innumerables y aunque las autoridades, cuerpos de socorro, iglesias, centros educativos y organizaciones han llevado ayuda a los más necesitados, las carencias no terminan.
“Ocupamos cloro para lavar los pisos porque ahí dormimos”, gritó una madre de familia.
“Por favor, que nos sigan ayudando, lo que traigan nos sirve, nuestros hijos quedaron descalzos”, dijo otra ama de casa.
Sin dormir
Mientras las mujeres, niños y ancianos dormían en los albergues, la mayoría de jefes de hogar, con apoyo de los cuerpos de socorro, permaneció el fin de semana en vela.
Las descargas que durante el fin de semana se hicieron en la represa hidroeléctrica El Cajón, les quitó el sueño a muchos.
En otros municipios como los bajos de La Lima, Potrerillos, Pimienta y El Progreso también se mantuvieron en vigilia.
En El Progreso las autoridades ya empezaron a reparar el bordo que fue dañado por las aguas del río Ulúa y que dejó como resultado cientos de damnificados.
Muchos empezaron a regresar a sus hogares pero se mantienen en alerta.
Llega ayuda
Un avión con 135 mil dólares en donaciones llegó al aeropuerto La Mesa procedente de los Estados Unidos, como un aporte para las decenas de familias que han quedado damnificadas por causa de las lluvias en todo el país.
La Organización Internacional de Desarrollo (Care) se hizo cargo de recibir la ayuda que trajo la Unidad de Desastres de las oficinas de Estados Unidos (Usaid/Ofda).
Tim Callaghan, director regional de la Usaid/Ofda, informó de las donaciones que entregaron a Care, coordinado por la Comisión Permanente de Contingencia (Copeco).
“Estamos entregando los suministros: 100 cajas de plástico reforzado para reparar techos, 3,000 botellones de agua para que la gente pueda recolectar para tomar, 3,072 kits de higiene para la familia, 3,000 frazadas y dos tanques de diez mililitros para poner agua”, informó Tim Callaghan, director regional de Ofda.
El director informó que el valor de esta donación es de 100 mil dólares más el flete que costó 35 mil.
“Esta semana también donamos 150 mil dólares en efectivo, lo distribuimos a la institución Care.
Cien mil dólares para hacer compras locales de suministros para las comunidades afectadas y 50 mil entregamos a otra organización no gubernamental”, afirmó Callaghan.
“El valor de las donaciones que hemos dado es de 285 mil dólares, pero vamos a ver si ofrecemos más después que se hagan otras evaluaciones”, confirmó Callaghan.
Arnoldo Bueso, director de Care, dijo que después de que se generen las descargas en El Cajón van a analizar qué otros daños hay en el valle de Sula y en El Ramal del Tigre, para entrar de lleno a brindar estas donaciones.
“Los 100,000 dólares ya fueron utilizados para comprar kits de cocina y de higiene, agua y colchonetas para 1,550 familias, 450 en El Ramal del Tigre y 1,100 en el valle de Sula y cien familias en Tegucigalpa”.
“El 90 por ciento de las donaciones de parte del gobierno de Estados Unidos va a ser dirigida al valle de Sula”, afirmó Arnoldo Bueso.