Honduras
Un agricultor de la ciudad de El Paraíso se encontró tirados en la basura unos setenta mil lempiras y los utilizó para levantar en su casa un muro de unos treinta metros cuadrados que ahora le da estabilidad y valor a su propiedad, y seguridad a toda su familia.
Nada milagroso: el hombre recoge las llantas viejas en los tiraderos de basura y los cauces de los ríos y los reutiliza como materiales de construcción.
Santos Bernabé Sosa Martínez, residente en el caserío Quebrada Negra, de la aldea de Las Manos, en la frontera con Nicaragua, se dedica a ahora a recoger cuanta llanta encuentra tirada y la redestina para construir barreras contra la erosión, gaviones para defender las viviendas y arriates donde plantar sus flores y sus hortalizas.
Bernabé dijo que alguna vez vio algo parecido en Tegucigalpa y se le ocurrió que él también podría hacerlo, así que se dedicó a levantar unos gaviones en diferentes casas.
En su vivienda, Bernabé levantó una tercería con unas mil llantas que le han dado estabilidad a la propiedad y la defienden contra la erosión.
También rellenas las llantas inservibles y siembra en ellas hortalizas y flores que no solo han ayudado a mejorar la dieta familiar, sino que embellecen el ambiente y también le dejan dividendos a través de la venta de flores plantas y hortalizas.
Lo mejor de todo es que el ejemplo de Bernabé ha ido cundiendo poco a poco y ahora los productores de las comunidades vecinas pasan con sus carros llenos de llantas viejas que utilizan también para construir barreras, fortalecer los patios de sus casas y para otras aplicaciones.
Bernabé también está consciente del impacto ecológico de su trabajo, pues dijo que de esa manera se han eliminado cientos de potenciales criaderos de zancudos y otras plagas.
También se han sacado miles de metros cúbicos de contaminantes en las riachuelos y quebradas.