Honduras
El llanto y dolor es historia. Los hospitales públicos de la capital no reportaron ningún caso de quemadura de menores por pólvora en durante la Noche Buena.
Aunque sí existió quema de cohetes y juegos artificiales para celebrar la Navidad, los accidentes se redujeron a cero en comparación con otros años en los que se llenaban los sanatorios con menores lesionados. "Gracias a Dios no se ha reportado ni nos han pedido cupo para atender menores quemados por accidentes con productos explosivos y esperamos que así sea", dijo Dulce Cruz, auxiliar de enfermería del la sala de quemados de Pediatría del hospital Escuela.
El año pasado se hospitalizaron unos cuatro menores en este hospital por serias quemaduras que les dejaron explosiones de cohetes, morteros o luces de bengala.
En el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) tampoco hubo ingresos de infantes con este tipo de quemaduras. Cuando se ingresa un infante u otro afiliado con llagas por fuego se envían al Escuela, pero eso no sucedió, al menos según lo consultado en la mañana de ayer.
"La campaña cero pólvora ha hecho bastante énfasis en los padres de familia para que no compren pólvora, porque una quemadura de pólvora tiene mas secuelas que una quemadura por agua caliente o manteca", consideró Cruz.
Unos 10 menores estaban internos en la sala de quemados del hospital Escuela, pero por razones diferentes como contacto con agua hirviendo o madera con la que se prenden los hornos.
En la administración pasada del alcalde Miguel Pastor se emitió una ordenanza municipal que prohíbe la venta y tenencia de productos hechos a base de pólvora. A la persona que se le encuentre con pólvora se le decomisa el producto y se le impone una multa y en el caso de que se le encuentre vendiendo el producto a un niño se expone a ser acusado criminalmente por el Ministerio Público.
En comparación con otros años, la quema de pólvora fue menor y en donde se escucharon más los estruendos fue en los barrios tradicionales de la capital.
La municipalidad no tiene la logística para vigilar todas las zonas de la ciudad para evitar que se den las explosivas celebraciones.