Honduras
La Vicepresidencia de la República ahora solo es parte de la historia. Con el tiempo, quienes en un momento soñaron con la modernización del Estado solo recordarán que la lujosa casa ubicada en la colonia Humuya sirvió de sede durante 36 meses al segundo en el mando del gobierno.
El rótulo que la identificaba ya fue retirado y los soldados de la Guardia de Honor Presidencial que vigilaban la zona también abandonaron el sitio.
En su interior aún hay unos 15 empleados esperando que se les resuelva su relación laboral con el gobierno. Ellos solo saben que el vicepresidente Elvin Santos renunció y que el cargo está acéfalo.
Si a Santos no le hubiera dado por lanzarse al ruedo político seguramente aún existiera la vicepresidencia.
Quizás, cuando decidió buscar el solio presidencial, nunca pensó que la persecución de la que fue objeto le haría abandonar el cargo y que hasta se llevaría de encuentro la figura del vicepresidente.