Honduras
Uno de los principales problemas que Honduras tiene en sus consulados en Estados Unidos es que no posee ningún tipo de supervisión continua ni constante.
Así lo sostiene la vicecanciller para el tema migratorio, Beatriz Valle, quien considera que es importante contar con una fuente de dinero para desarrollar un programa de supervisión continua en los consulados a fin de no dar tregua en el control y evaluación de esas oficinas.
Históricamente, estas oficinas diplomáticas son las más denunciadas en el servicio exterior. Cabe mencionar que en Estados Unidos residen alrededor de un millón de compatriotas, por lo que la recepción de solicitudes de trámites legales y de emisión de documentos personales tienen una alta demanda.
“Es por eso que los consulados son tan codiciados, porque se hacen cobros excesivos por los servicios que se prestan y prácticamente son un negocio redondo”, lamentó Jorge Rivera, presidente de la Asociación de Hondureños en Dallas, Texas.
La vicecanciller contó que ese es uno de los proyectos que se pretenderá desarrollar en este último año que le queda a esta administración.
Fondos y reingeniería
Al consultarle a la funcionaria cuánto dinero se destina para auditar o supervisar la gestión de los consulados, Valle reconoció que son fondos que se quedan cortos para el nivel de gastos en que se debe incurrir en este tipo de labores.
Sobre la consulta de cuánto sería lo recomendado destinar en el presupuesto de la Cancillería para esas auditorías, dijo que lo importante es garantizar una revisión constante y continua en la gestión de cada oficina.
Actualmente, la Cancillería cuenta con un presupuesto de casi 500 millones de lempiras, según la página de Transparencia que tiene esa entidad gubernamental.
Pero la supervisión solo debe ser vista como una medida en busca de soluciones de este problema, según otros expertos en el tema.
Para Edith Zavala, secretaria ejecutiva del Fonamih, es necesaria la profesionalización de la carrera diplomática.
Esta profesionalización, aconsejó, debe ser especial para los agentes consulares, que al final de cuentas son los que tienen el contacto con las personas migrantes, que en el caso de los hondureños en Estados Unidos son los que sostienen la economía nacional.
“Solo con tener personas capacitadas, interesadas en cambiar el sistema que se repite cada cuatro años que cambia el gobierno, se puede generar conciencia de atención al migrante”, apuntó Zavala.