Honduras
El Congreso Nacional reflejó un desbalance entre el costo de las sesiones y la producción legislativa en 2008, según el informe publicado ayer por el Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (Ciprodeh).
El documento da a conocer aspectos relacionados con la labor de los diputados, sus comisiones de trabajo y las relaciones del CN con el resto de poderes del Estado.
En su informe, Ciprodeh señala que en 2008 los diputados sesionaron un promedio de 280 horas, a un costo cercano a un millón de lempiras cada sesión diaria.
Esto incluye el salario devengado por los diputados, viáticos y gastos de representación.
Durante el referido período, el CN aprobó 186 decretos de los que 107 fueron iniciativas del Poder Ejecutivo, 78 de los diputados, uno por el Tribunal Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia no presentó.
“Poco productivo”
Destaca el documento que no fueron aprobadas leyes de contenido de larga data como la de Telecomunicaciones, Minería, Sistema Penitenciario y Judicatura, entre otras.
La mayoría de los decretos aprobados fueron enviados por las secretarías de Estado para el trámite formal de bases.
Estos son de carácter administrativo formal, tales como empréstitos, condecoraciones, contratos del poder Ejecutivo y ampliación de proyectos.
En ese sentido, la directora ejecutiva del Ciprodeh, Reina Rivera Joya, manifestó que en 2008 hay un desbalance en la producción frente al costo de cada sesión.
Si se calificara por productividad el Congreso Nacional saldría con el calificativo de “poco productivo” en cuanto a la función legislativa, pero “altamente productivo” para los diputados en cuanto al manejo de subsidios y prevendas, comentó la directora de Ciprodeh.
Subsidios vs. corrupción
Con relación al tema de los subsidios, Rivera Joya indicó que el informe revela que los diputados abandonaron su labor legislativa para dedicarse la mayor parte del tiempo a la gestión de subsidios para sus comunidades.
“Apreciamos que hay una fuerte distracción del trabajo legislativo en manejar el tema de los subsidios y esto genera un impacto sobre la agenda legislativa y también una posible fuente de corrupción porque los mecanismos internos de control para el manejo de los subsidios no están claramente reglamentados”, especificó Rivera Joya.
Reconoció que existen algunos procedimientos internos para el trámite de los subsidios, pero lamentó que no existe un mecanismo claro y preciso y tampoco la información precisa acerca de los criterios bajo los cuales se otorgan esos subsidios a un diputado, a una bancada o a un partido político.
En vista de lo anterior, el informe señala que esta falta de transparencia da lugar a una vulnerabilidad y a posibles actos de corrupción en el manejo de estos subsidios.
Salarios
Por otra parte, y para efectos del balance legisaltivo, la investigación del Cirpodeh detalló que un diputado devenga al mes un salario de 63,000 lempiras, lo cual incluye 55 mil lempiras por salario y 8 mil lempiras por gastos de representación.
En tanto, unos 79 diputados suplentes reciben 20 mil de salario y cuatro por dieta.
En suma, el Congreso Nacional destina mensualmente 9 millones 960 mil lempiras para el pago de salario de los diputados.
No obstante, algunos diputados revelaron a los agentes investigadores que hay otros pagos preferenciales y bonificaciones por jefaturas de bancada y dirigir comisiones especiales.