Honduras
El ex precandidato presidencial y promotor de la unidad del Partido Nacional, Miguel Pastor, anunció ayer que 36 de los 50 miembros del nuevo Comité Central serán del interior del país, descartándose una versión radial según la cual serían solo de Tegucigalpa.
Pastor dijo que la Convención de mañana marcará el inicio de la verdadera unidad del partido en momentos en que más se necesita porque se avecina una difícil campaña política.
Recordó que hace más de dos años él se dedicó a formar la unidad del partido y gracias a Dios esta se ha venido dando “de abajo hacia arriba”, en beneficio del partido.
Informó que ha estado en contacto personal con los ex precandidatos presidenciales que participaron en las primarias y todos le han prometido asistir al encuentro político que se instalará a las ocho de la mañana en el gimnasio del instituto Central Vicente Cáceres.
“Tendremos una Convención histórica. Habrá eventos que marcarán la pauta del cambio del Partido Nacional”, expresó Pastor.
El nuevo Comité Central lo formarán 50 miembros, otros 50 constituirán la Comisión Política y 45 el Tribunal de Justicia Partidaria.
El candidato presidencial Porfirio Lobo Sosa, que en la Convención tendrá un respaldo de 416 de los 500 delegados, dijo que los organismos de dirección quedarán formados con un 70 y 80 por ciento de representantes de diferentes departamentos.
Estas entidades estarán constituidas con un 50 por ciento de dirigentes de la vieja guardia y otro 50 por ciento de jóvenes menores de 35 años.
En ambos casos, la mitad deberán ser mujeres. Todo está listo para la celebración de este encuentro político que tiene como novedad la exhibición de un nuevo rostro del nacionalismo, tanto en sus principios ideológicos como en la formación de sus nuevos órganos directivos.
Ayer, Lobo Sosa instaló la Escuela de Liderazgo, formada por jóvenes capacitados por el Centro de Estudios Políticos y Sociales Juan Manuel Gálvez y el Instituto de Formación Social.
Parte de la apertura del nacionalismo es su ideología que pasa de una altamente conservadora a una “centro humanista” basada en cuatro principios fundamentales: dignidad de la persona humana, el bien común, la subsidiaridad y la solidaridad.