Honduras
Jesús les dijo a sus discípulos que para entrar al reino de los cielos hay que ser como un niño, pues de ellos es el reino.
Por eso muchos padres de familia han inculcado en sus infantes el amor y temor a Dios, para que cuando estén viejos no se aparten de su seno.
Parafraseando algunos segmentos de la Biblia, es de destacar que ayer en esta ciudad se vivió un momento especial en las celebraciones del inicio de la Semana Santa, pues la presencia de niños fue notable en la procesión de Ramos.
Cabe aclarar que unos participaron de manera directa en las actividades de la iglesia, otros solo fueron espectadores del evento y otros, por la necesidad económica, vendían ramos a cinco y diez lempiras.
El calor por momentos los abatía, sin embargo, las tempranas horas de la mañana y las sombras de algunos árboles del parque Central contribuyeron a hacer más placentera la jornada religiosa de ayer.
Hubo padres que subieron a sus pequeños en sus hombros. De esa manera lograban descansar, pero al mismo tiempo tenían una mejor visión de lo que sucedía en la plaza Central, donde el cardenal Óscar Andrés Rodríguez celebró la misa de ayer.
La edad no era excusa para no asistir. Keneth Lagos es prueba de ello. Este menor, a quien su padre cargó toda la mañana en sus brazos, tiene dos años y ya portaba en sus manos una cruz elaborada con ramos de olivo.
Solany Aguilar, una niña de once años, también acompañó a sus padres, quienes son fieles religiosos y se han preocupado por educar a su hija en las cosas de Dios.