Honduras
El olor a incienso inundó el Santuario de Suyapa al celebrarse la institución del sacramento del Orden Sacerdotal que cada Jueves Santo festeja la feligresía católica.
La ceremonia religiosa fue presidida por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez junto a los obispos Darwin Andino y Juan José Pineda, quien en su homilía solicitó a los sacerdotes continuar con su entrega fiel al servicio de Dios y la iglesia.
El nutrido grupo de presbíteros de Francisco Morazán salió desde la capilla de la aldea de Suyapa en procesión hasta el Santuario, luego de realizar sus promesas de fe, para participar en la eucaristía que marca el final de la cuaresma.
La feligresía por su parte, con varios minutos de anticipación, había inundado el Santuario para rendir homenaje a la labor que desarrollan los sacerdotes en cada una de sus comunidades.
Los cánticos y los aplausos en honor a los líderes religiosos no se hicieron esperar para luego dar paso al mensaje central de la celebración litúrgica a cargo del cardenal Rodríguez.
“Es un día de gratitud ya que nos entregamos al servicio del pueblo, pues somos depositarios y servidores de la palabra de salvación que Dios ha dicho al mundo en su hijo”, dijo el purpurado.
En su mensaje, el religioso enfatizó en que el mayor compromiso de los sacerdotes se basa en la fidelidad al señor, en su amor y opción por los más necesitados.
Por otra parte recalcó que a través de la misión la iglesia renueva su identidad y vocación. “Manifestar a Jesucristo es un signo claro de la presencia del Espíritu Santo”, agregó Rodríguez.
Invitación
El representante de la iglesia también pidió a sus presbíteros mantener presente la preparación continua que tiene su propio fundamento en el dinamismo del orden sacerdotal.
Ser discípulos de Cristo significa preocuparse por la formación, es difícil que se forme el que ya se siente formado y es una exigencia del crecimiento en la vida de fe de los sacerdotes, según el clérigo.
“No es posible una formación desconectada de nuestro ministerio sacerdotal, pues requiere de la vivencia personal, se trata de algo integral que nos compromete tanto en nuestra vida personal como en la relación presbiteral”, explicó el cardenal.
Rito espiritual
La misa crismal es la celebración religiosa en la que, además de celebrar la renovación de los votos sacerdotales, se realiza la bendición de los óleos sagrados.
El santo crisma, es decir el óleo perfumado, de acuerdo a la fe católica representa al mismo Espíritu Santo y es dado junto con sus carismas, el día en que los fieles reciben el sacramento del bautismo, la confirmación y en la ordenación de los diáconos.
Los santos óleos, santo crisma, óleo de catecúmenos y óleo de los enfermos, que se encontraban en tres ánforas distintas, fueron bendecidos por el cardenal minutos antes de finalizar la santa misa.
De forma posterior, los párrocos recogen en recipientes más pequeños los óleos para luego utilizarlos junto a su feligresía en cada una de las parroquias.
La misa crismal marca el inicio del triduo pascual y cierra el ciclo de los cuarenta días de ayuno y meditación que se celebran desde el miércoles de ceniza y dan paso a la conmemoración de la resurrección.
El triduo pascual comprende el tiempo desde la tarde del Jueves Santo, luego de la celebración de la misa crismal, hasta la tarde del Domingo de Pascuas; los tres días en que los devotos celebran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
El sábado por la noche se celebra la vigilia pascual.