Honduras
El gobierno hondureño se defendió de la protesta de Paraguay por la imprevista llegada del ex ministro Augusto Sabino Montanaro, acusado de violaciones a derechos humanos, tras permanecer 20 años en el país centroamericano.
"Montanaro tenía un estatus legal en Honduras y, por tanto, no se le hacía ninguna persecución policial", expresó el viernes el vicecanciller Eduardo Rosales en rueda de prensa.
Las autoridades paraguayas protestaron porque Honduras no avisó de la llegada el viernes a Asunción de Montanaro, que tiene cuentas pendientes con la justicia de ese país.
Rosales sostuvo que "ninguna autoridad hondureña se enteró de la partida de Montanaro, quien estaba obligado a notificar su salida".
Para añadió que "Honduras no es un Estado policíaco ni caza a los extranjeros".
El director de Migración de Honduras, Wilfredo Alvarado, afirmó que "Montanaro salió como lo hace cualquier ciudadano porque su condición migratoria en Honduras era regular desde 1989, cuando solicitó asilo y desde ese entonces se le dio la residencia".
Montanaro, de 86 años, llegó en silla de ruedas debido a fractura de caderas y aquejado de la enfermedad de Parkinson, bronconeumonía y arteriosclerosis, según su abogado Luis Troche.
Fue ministro de Interior de la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989) durante dos décadas.
El activista de derechos humanos Luis Resck, el ex ministro es considerado "un torturador despiadado".
Stroessner fue derrocado el 3 de febrero de 1989, tras lo cual Montanaro se refugió en el consulado hondureño de Asunción y días después obtuvo el salvoconducto para viajar a Tegucigalpa, en calidad de asilado político