Honduras
Decenas de miles de peregrinos católicos se reunieron ayer en el santuario de Fátima, en el centro de Portugal, para celebrar las apariciones de la Virgen en 1917, en una ceremonia marcada este año por la crisis económica mundial.
“La mano invisible que debía, en teoría, guiar el mercado se ha convertido en una mano deshonesta y llena de codicia”, declaró en su homilía el cardenal Óscar Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa (Honduras) y presidente de la red Caritas Internationals.
“El mundo está sumido en profundas crisis de fe, de ética, de humanidad, y parece haber perdido el sentido moral (...) la crisis financiera que vivimos es simplemente un signo”, declaró el prelado. Según la creencia católica, la Virgen María se apareció a tres pequeños pastores por pimera vez el 13 de mayo de 1917.