Honduras
En Tegucigalpa y Pespire, ayer el ambiente era de gozo. Había lágrimas pero de emoción. El veterano periodista Andrés Torres había sido liberado tras 18 días de angustioso cautiverio.
A esa misma hora, en San Pedro Sula, parientes y amistades del periodista Bernardo Rivera corrían asediados por el tolete inmisericorde y la fuerza desproporcionada de las fuerzas policiales.
Así la Policía respondía al clamor popular que exige la liberación de este periodista desaparecido meses atrás.
Sus amistades y parientes se habían reunido en el parque Central.
No se imaginaron que el cumplimiento de una ordenanza municipal, que prohíbe las reuniones, estaría por encima del clamor por la vida y el alto a los secuestros.
Quizás fue la demanda de que renuncie el ministro de Seguridad, Jorge Alberto Rodas Gamero, lo que encendió los ánimos de los policías que sin medir las consecuencias se avalanzaron contra la humanidad de personas humildes que clamaban justicia.
La marcha la iniciaron a eso de las 9:45 de la mañana en el parque Central.
Debido a que el gobierno hondureño es indiferente al dolor de los secuestrados y sus familias, los manifestantes intentaron llegar hasta el Club Social Hondureño Árabe, donde sendos rótulo de “no violencia” comenzaban a observarse.
Contradictorio. Llegaron con ansias de encontrar la paz y pedir un alto a la violencia, pero fueron correspondidos con empujones, golpes y toletazos.
Fue en el bulevar de la Fuente Luminosa donde un grupo de antimotines les cerraron el paso. No los querían en los salones donde el tema de discusión era Cuba. La “no violencia” no importa, al menos para el presidente Manuel Zelaya que dedicó su discurso a rogar por la reivindicación de la isla cubana, en donde hay serias denuncias de irrespeto a los derechos humanos.
Ante el bloqueo (infame para los familiares), la madre de Bernardo, Elvira Díaz, y hermanos retornaron al parque Central donde permanecieron a la espera de la llegada de los cancilleres y de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, quienes tenían previsto un almuerzo en el Salón Consistorial de la municipalidad sampedrana.
Minutos antes de la llegada de Clinton, los agentes policiales empezaron una discusión con los protestantes a fin de desalojarlos de la calle y del parque.
En ese momento empezaron los empujones y los antimotines no solo golpearon a varios de los familiares y amigos de Rivera, sino también detuvieron a unas cinco personas que participaban en la manifestación, entre ellos el abogado Jacobo Rivera, hermano del secuestrado.
* Contradictorio: Honduras propuso el tema de “no violencia” para la asamblea, pero de eso fue lo que menos habló en su discurso.