Honduras
Los analistas polÃticos consideran que, producto del diálogo entre el gobierno de Roberto Micheletti y el depuesto presidente Manuel Zelaya Rosales, han aflorado los intereses, y esto ha causado una profunda división en lo interno de la comisión negociadora del ex mandatario.Conflicto de intereses
El analista Olban Valladares sostiene que el diálogo presenta aristas de complicación debido a la división de criterios por parte de la representación zelayista, cuyos miembros están revelando sus verdaderas agendas.
Esto podrÃa provocar que el ex mandatario modifique su representación en la mesa del diálogo y la búsqueda de otras salidas razonables a la crisis, que no sean su restitución, pero es urgente que salga de la embajada de Brasil porque allà la situación se le sigue complicando, dijo el analista. En cuanto al conflicto de intereses en la mesa de negociación por parte de la representación zelayista, el analista polÃtico comentó:
"Yo siempre creà que el grupo de la resistencia se unió con Zelaya por una conveniencia, pero no porque en realidad comparte los mismos criterios y propósitos; ya está claro que lo que persiguen ambos es la continuidad de un gobernante para introducir un modelo socialista, que de otra forma no es posible instalar en el paÃs".
Ese modelo requiere de la fuerza de un grupo de choque o de civiles armados que defenderán ese sistema a capa y espada. El plan va más allá, pero esto contrasta con el propósito de la comunidad internacional de solo provocar la restitución inmediata de Zelaya para que cumpla su perÃodo constitucional, comentó Valladares.
Crisis dentro de la crisis
Y es que en el Ãnterin del diálogo bilateral entre Zelaya y Micheletti, iniciado el miércoles de la semana anterior, se reflejó la división de criterios entre algunos representantes del ex mandatario.
La comisión integrada por los ex ministros VÃctor Meza y Mayra MejÃa y el representante del Frente Nacional de Resistencia, Juan Barahona, maneja un propósito común: la restitución inmediata de Zelaya, pero uno de estos miembros (Barahona) insiste en la reforma constitucional para cambiar el modelo de gobierno.
Barahona ha dicho que él no firmarÃa un acuerdo si no se contempla en el mismo la asamblea nacional constituyente y que, al dÃa siguiente de reinstalar a Zelaya en el poder, la resistencia volverÃa a las calles a demandar el cambio constitucional.
Estas posiciones ponen una crisis dentro de la crisis, dijo el analista Olban Valladares.
Indicó que el representante VÃctor Meza ha dicho que la constituyente puede esperar, sin embargo, Juan Barahona piensa lo contrario.
A la resistencia no le importa tanto la restitución como al ex presidente Zelaya, subrayó el analista.
Es obvio que Zelaya, en última instancia, pretende terminar su gestión gubernativa para quedar en la historia, si es que asà lo hubiera decidido, pero igualmente le gusta la idea de formar parte de un proceso que le garantizarÃa estar en el poder por mucho tiempo y ser el artÃfice de la revolución socialista en Honduras.
Zelaya ha dado el ultimátum de que, si no se resuelve la crisis a más tardar el 15 de octubre, cambiará dramáticamente la situación en Honduras.
Valladares piensa que lo hizo posiblemente para presionar, aunque con Zelaya nunca se sabe lo que piensa, no lo saben ni su familia ni sus más cercanos colaboradores; pero en esta división que tiene su grupo negociador, lo más razonable es que modifique la representación en la mesa de diálogo.