Honduras
El “sueño americano” ha dejado millares de hondureños envueltos en sufrimiento. La mutilación de sus extremidades es el legado que les ha quedado.
A su retorno los compatriotas se convierten en los pacientes del laboratorio de ortesis y prótesis que funciona en el interior del hospital San Felipe.
Se estima que el 80% de las personas que se atienden en el centro han sido mutilados por tren y el 20% restante son por accidentes automovilístico o por arma de fuego.
Por mes se fabrican unas 150 prótesis en el laboratorio, la cifra por año supera los dos mil aparatos.
Luis Fernando Naranjo, jefe del laboratorio, explicó que gracias al trabajo que se realiza en este departamento y su autosostenibilidad ha sido considerado como uno de los mejores en diversos congresos.
“En un principio este departamento funcionaba como un taller, pero meses después fue elevado a la categoría de laboratorio”, dijo Naranjo.
Los pacientes que ha sufrido alguna amputación son remitidos en un primer momento a una evaluación médica, con el fin de identificar si antes de fabricárseles una prótesis debe de recibir alguna terapia física, la cual se da en el área de rehabilitación.
Funcionamiento
El laboratorio funciona con los ingresos que aporta cada paciente, previo a un análisis por parte del área de trabajo social, para evaluar su nivel económico.
“Hay personas de escasos recursos, y para ellos son gratuitas”, dijo Naranjo. En el taller se atienden desde niños menores, jóvenes y adultos.
Según Ángel David, técnico, en el laboratorio trabajan ocho personas, cinco técnicos y tres auxiliares.
El proceso para elaborar una prótesis tarda una semana y una ortesis tarda entre una a dos semanas. Los materiales que se requieren son adquiridos en Alemania.