Honduras
La pólvora sigue marcando la vida de los niños del país.
En menos de un mes, tres menores, dos varones y una niña han sufrido lesiones irreparables en sus manos.
La última víctima es Erly Aníbal Maradiaga, de 12 años, quien mientras jugaba al fútbol con otros amigos encontró los restos de un cohete de varilla.
Según el relato de Aníbal, luego de recoger el explosivo buscó unas brasas para quemar la el contenido del paquete, pues imaginaba que solo lanzaría chispas. Para su sorpresa, al vaciar una minúscula cantidad del polvo se produjo la detonación, arrebatándole tres dedos de su mano derecha. "Yo no sentí dolor, pero vi sangrar mi mano y corrí donde mí papá", dijo el menor.
Celebración
Según la explicación de Inés Antonio Maradiaga, padre del menor, días antes se había celebrado la feria de la comunidad en honor a la virgen de Guadalupe y se quemó gran cantidad de pólvora.
"Mi hijo encontró la bomba de un cohete de varilla, lo tomó y quiso quemar la pólvora, pero como es un explosivo de alto peligro, le cercenó los dedos", expresó Maradiaga.
El niño fue trasladado desde la comunidad de El Retiro, en el departamento de El Paraíso, hasta el hospital Materno Infantil, donde de inmediato fue ingresado para practicarle una cirugía reconstructiva.
La recuperación de Aníbal tardará varias semanas y, de acuerdo a los especialistas, perdió más del 50 por ciento de su mano. El llamado de los médicos es para que los padres de familia mantengan bien vigilados a los niños.