Honduras
El padre Juan Ángel López aboga por "una conversión de la actitud" de los hondureños cada vez que se apresta a celebrar la Navidad.
Este religioso, párroco de la iglesia de la colonia La Satélite, considera que ha llegado el momento para la reflexión cristiana donde, con madurez y responsabilidad, nos pongamos a pensar en la importancia de la vida, legada por Dios.
Anoche se celebró el nacimiento de Jesús pero en Honduras, como en muchos países, esta conmemoración se ha desnaturalizado.
La gente solo es corre corre consumiendo, comprando y comiendo. Muy pocos seres humanos dedican esta fecha para la reflexión cristiana.
"La Navidad no es para el sentimiento, es para ir un poco más lejos, para ir a la conversión de la actitud, por eso es necesario que nos lleve a la reflexión serena y madura para darnos cuenta qué es lo esencial y lo secundario", dijo el padre López.
A su criterio, la celebración que se hace cada año de la Natividad de nuestro Señor "nos debe llevar con mucha madurez a la reflexión, porque lo que vivimos no es un recorrido de museo, no es que vamos a ir a recorrer galerías de la historia pasada, es para actualizar este misterio".
Los hondureños, lejos de embriagarse excesivamente, de caer en las garras del consumismo, debemos pensar en la vida. "Es una gracia que tengamos la vida, que el Señor nos conceda la oportunidad de poder celebrar".
"No importa cómo, no es la abundancia la que cuenta, no es la cantidad de regalos, no es la comida, es la actitud que vamos tenemos justamente en estos días santos".
Los hondureños, dijo el religioso, "lo que necesitamos es un buen evangelio, es alegría, necesitamos transmitir alegría que no nace de un trago o de una comida, sino la alegría profunda de darnos cuenta que él nos está dando la vida, la oportunidad, la gracia de celebrar con el gozo que da la conciencia tranquila".
En estos días de Navidad y Año Nuevo los hondureños debemos pensar en la misericordia de Dios, recordar que "el ser humano es la razón por la cual Dios se hace hombre, es la razón última por la cual Dios quiere volverse un necesitado".
Antes de celebrar ruidosamente, muchas veces al calor de los tragos, debemos guardar un silencio respetuoso, de contemplación, en opinión de padre López. Hizo un llamado "a mejorar, a darnos cuenta que aunque estemos hundidos en la situación más horrenda, más difícil, Dios tanto nos quiere y tanto nos ama que nos tiende la mano".
"Cualquier cosa puede sobrar, pero lo que no debe faltar es el amor, el sentido de vernos a la cara, de perdonarnos, si han habido heridas a lo largo de estos días, si han habido irrespetos".
El don de compartir debe ser siempre. "Si el corazón solo se le mueve en estos días, hay que ponerle un marcapasos, hay que ponerle un ritmo", dijo.