Honduras
El cuerpecito de Jason es una llaga. Su carita y cabeza son las únicas dos partes donde no posee quemaduras.
Son lesiones de tercer grado las que consumieron su piel.
Las heridas que presenta Jason Izaguirre, de 8 años, fueron producto de la explosión de un candil con el que se alumbraban en su humilde hogar en la aldea La Redonda, El Paraíso.
El accidente se produjo hace un mes, pero con el paso del tiempo las condiciones del niño han desmejorado.
En la actualidad, los órganos internos del niño han comenzado a fallar, al grado que se ha vuelto necesario realizarle transfusiones de plaquetas.
Omar Mejía, jefe de la sala de quemados, manifestó que por las lesiones que presenta el menor es necesario encontrar un hospital en el extranjero que lo reciba y le proporcione los cuidados que necesita.
"Jason está grave, por lo que hemos comenzado a realizar gestiones para encontrar un centro asistencial fuera del país, es un caso que no puede esperar", dijo Mejía. La necesidades más urgentes son de plaquetas, por lo que se solicitan donantes voluntarios para salvarla la vida.
También es necesario apoyo económico para trasladarlo hacia un hospital especializado, pues requerirá múltiples cirugías.
Cándida Aurora, madre, solicitó la ayuda de las personas de buen corazón, así como de instituciones, para que contribuyan a salvarle la vida a su hijo.
Para donar llamar a los teléfono de diario EL HERALDO 236-7877 y 2365-7355.