España
Arturo Valenzuela (Chile, 1944), el intelectual e investigador de la universidad de Georgetown al que el presidente Obama ha encargado las relaciones con Latinoamérica, tiene la experiencia de haber asesorado ya a Bill Clinton en estos asuntos y la voluntad de cambiar la relación "esporádica y discontinua" por un compromiso más firme.
Valenzuela acaba de pasar por Madrid para "triangular esfuerzos" entre EE UU, España e Iberoamérica, empezando por lo más urgente, Haití.
A continuación se reproduce la entrevista concedida a El País de España, en las preguntas relativas a Honduras.
Valenzuela asegura que en Honduras se debe respetar la expresión soberana, la cual fue contundente al pedir un cambio.
Usted acaba de estar en Honduras, en la toma de posesión del nuevo presidente...
La elección, en términos generales, fue relativamente bien. La participación fue similar a la de anteriores consultas. El candidato de oposición ganó, y ganó grande; el mismo que había perdido frente a Zelaya la vez anterior por tres puntos. El pueblo hondureño dio dos señales muy claras: que quería un cambio y que estaba expresando, y esto es muy importante, su voluntad soberana para buscar una salida a la situación provocada por el golpe de Estado. Ese proceso electoral venía de antes -no se hizo para blanquear el golpe- y era parte de la solución de la crisis. Pero no toda: para que Honduras se normalice debe dar pasos adicionales, que están en el acuerdo que firmaron las partes. El presidente Lobo ha dicho que quiere buscar la reconciliación, recuperar la democracia y volver al seno de la OEA.
¿De eso depende que EUA normalice su relación?
Sí, creo que esos son los pasos para ir buscando cómo normalizar la situación. Hemos trabajado con consultas -en América, en España, con los centroamericanos- y basándonos en principios fundamentales, y con la concepción realista de buscar una salida.
¿Y la que ha habido cómo le parece?
Diría que no está mal. En gran parte por lo que apunté, porque se basa en el veredicto soberano del pueblo de Honduras, en una elección que venía de mucho antes. Ahora, la lección es también que no puede tolerarse en América Latina un golpe de Estado a estas alturas, y que hay que buscar mecanismos para colaborar con los países y que esto no ocurra en el futuro. La lección para América Latina es que hay que profundizar en las instituciones.