Honduras
Aunque parezca increíble, la palabra "austeridad", en boca del gobierno, asusta a muchos.
Y es que, no es la primera vez que un gobierno anuncia medidas de reducción del gasto y "austeridad administrativa", pero las mismas solo son un anticipo de los "paquetes" de medidas para castigar al pueblo con más cargas impositivas.
Las promesas de austeridad del gobierno del presidente Porfirio Lobo Sosa "son juegos de palabras con los que se está tratando de maquillar el mismo procedimiento de sus antecesores", declaró el analista Raúl Pineda Alvarado.
El consultor es de la opinión que el pueblo ha cambiado en su mentalidad, pero al parecer los políticos no cambian, siguen con su mismo discurso. Según Alvarado, todos los líderes políticos al asumir la presidencia han prometido, al inicio de sus gobiernos, políticas de austeridad, reducción en el gasto público e incitan al pueblo a sacrificarse, pero todo esto es más de lo mismo y el pueblo ya no quiere más de lo mismo".
Una vez que el gobierno anuncia medidas de austeridad o que se ha "socado la faja", entonces el siguiente paso de los estrategas es anunciar: "ahora le toca al pueblo".
Alvarado admitió que el gobierno de Lobo Sosa encuentra al país en una situación díficil ya que la demanda social y el crecimiento económico no son coincidentes. El gobierno de Lobo recibe una deuda externa de 4,000 mil millones de dólares, igual a la que recibió el ex presidente Ricardo Maduro; con una deuda interna de casi 25,000 millones de lempiras.
Manuel Zelaya había recibido el país con una deuda reducida a su más mínima expresión.
A esto hay que agregar que el gasto del Gobierno Central siempre ha sido ascendente. En el último gobierno (Zelaya) se gastaron casi 5,000 millones más que en 2008. El presupuesto de inversión es de apenas un 12% y de este que anda en 14,000 millones de lempiras solo la mitad son fondos propios.
En el último año -agregó Pineda- el déficit comercial aumentó en un 40 por ciento y la conclusión es que quienes debieran de resolver estos problemas son los que precisamente los generan y no el pueblo por la vía de más impuestos. Por eso, precisó el analista, el gobernante actual y su equipo deben ser responsables para que 2010, que empieza como el año de la esperanza, no se convierta en el año de la frustración.
Una prueba de que los políticos no han cambiado, es el gran debate en torno a quienes deben asumir instituciones como Hondutel, Injupemp, Soptravi y Serna, entre otras. Estas suelen ser las más apetecidas por los contratos millonarios y el presupuesto abultado que administran.
Recordó que hace cuatro años, en el gobierno de Manuel Zelaya, esa situación obligó a los diputados a aprobar una Ley de Participación Ciudadana, así como una Ley de Transparencia. Cuatro años después, en el primer día del gobierno de Porfirio Lobo, al aprobar el Plan de Nación, se deroga la Ley de Participación Ciudadana haciendo lo mismo que hizo el gobierno anterior.
Entonces, con este tipo de conductas, los nuevos inquilinos de Casa Presidencial empiezan a preocupar a la ciudadanía porque no se ve ni liderazgo ni decisión ni que haya un capitán al mando del barco del Estado, o por lo menos no se le está comunicando lo contrario a la ciudadanía, concluyó.
Medidas del gobierno
El presidente Porfirio Lobo y su equipo de gobierno acordó reducir gastos hasta en un 20% en todas las instituciones del Estado, decisión que ha sido puesta en duda por los analistas económicos.
Si lo que se quiere es reducir gastos, por qué no hacerlo de una vez en el presupuesto de cada institución.
Si la reducción es hasta el 20%, esto deja vía libre al funcionario para que reduzca hasta el 0.0001 si lo considera pertinente.
Por el momento no se ha anunciado qué medidas serán las aplicables, pero no se descarta que sean las rutinarias de otros gobiernos, como reducir gastos de combustibles, no hacer contrataciones supernumerarias, bajar costos de papelería, no comprar carros de lujo, entre otras cosas.