Honduras
El presidente hondureño Porfirio Lobo Sosa firmó este jueves la Declaración de Chapultepec en un foro sobre libertad de prensa organizado en Tegucigalpa por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
En un discurso donde mezcló humor y reflexión sobre el papel de los medios, el mandatario dijo que "los intolerantes terminan mal, igual que las dictaduras".
El gobernante hondureño dijo que está dispuesto a sancionar a todo aquel funcionario que sea intolerante "porque ahí tenemos dos problemas: una es que la ética del político es entender que él puede ser sindicado, señalado (...) uno está sujeto a escuchar críticas. Los que son inteligentes las escuchan y corrigen, los otros, los intolerantes, terminan mal igual que las dictaduras".
"Una vez quiser ser periodista. Teníamos un radioperiódico ahí en mi pueblo. No duramos mucho", dijo.
Aseguró que está muy comprometido "con el respeto a la libertad irrestricta de pensar y opinar, de difundir opiniones, de difundir noticias, que nadie coarte. Unos porque deben decir y no callar", dijo el mandatario, quien pidió a los medios denunciar cuando se les violenta el legítimo derecho a opinar.
"Es interesante ver cómo en el mundo, a medida que fue evolucionando, todo lo que negaba la libertad fracasó", dijo el presidente y mencionó la disolución de la Unión Soviética (1991) y la caída del muro de Berlín (1989)
"Todas las dictaduras fueron dando paso a lo que es el libre y el pleno derecho legítimo de los pueblos a elegir quién les va a gobernar, a decidir por su propio destino", expresó el presidente hondureño.
Garantizó que apoyará todo lo que tiene que ver con la libertad y los derechos humanos. "También he sido un luchador en ese campo", y recordó sus pasos en los años 80 como presidente del Comité de Defensa de los Derechos Humanos", en Olancho.
El evento, de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, se realiza en un auditorio de la Universidad Tecnológica Centroamericana (Unitec) de la capital hondureña.
La Declaración Chapultepec, México, del 11 de marzo de 1994, contiene diez principios "necesarios para que una prensa libre cumpla su papel esencial en la democracia" y sus promotores la dan a los presidentes para que la firmen y asuman los compromisos que establece la misma.