Honduras
El presidente Porfirio Lobo Sosa cometió el error de darle al ex gobernante Manuel Zelaya la categoría de "huésped" para sacarlo del país, estatus que le permite dar declaraciones y seguramente lo estará haciendo durante mucho tiempo.
"El gobierno falló en cuanto a definir el estatus con el cual el señor Zelaya abandonó el país, porque la normativa internacional establece que en su carácter de asilado debía observar un comportamiento prudente y decoroso", afirmó el profesional del derecho y ex diputado nacionalista Raúl Pineda.
El presidente Porfirio Lobo Sosa le pidió a Zelaya "que se calme y que deje de molestar a Honduras", al conocer que el ex mandatario depuesto anunció que pedirá al Grupo de Río que desaparezcan las Fuerzas Armadas hondureñas.
Según Raúl Pineda, Lobo Sosa tendrá que aguantar un buen tiempo a Zelaya porque pudo haberlo sacado del país el 27 de enero por la vía de asilado político y no de "huésped", solo por complacer a la comunidad internacional.
Con este proceder, Lobo Sosa actuó "de manera obsequiosa y complaciente, dejándolo salir bajo las condiciones que impusieron Zelaya y la comunidad internacional, olvidándose de un hecho que era sumamente claro: Zelaya iba a seguir haciéndole daño no solo al gobierno de Lobo, sino al pueblo".
A juicio de Pineda, lo ocurrido con Zelaya debe servir a Lobo Sosa para reflexionar respecto a que no le conviene seguir practicando "arreglos, tolerancias y conciliaciones con respecto a Zelaya".
Esto no le va a "servir de nada para mantener la estabilidad y el tranquilo desempeño de su gobierno".
Lobo, dijo el entrevistado, "tiene una gran ventaja: encabeza un gobierno que no tiene siquiera un mes y ya tiene un panorama de lo que debe ser su desempeño".
"Tiene como obligación el mantenimiento incólume del modelo democrático y su perfeccionamiento y buscar el repunte de la economía hondureña, especialmente en cuanto a la lucha contra el desempleo".
Agregó: "Cualquier distracción de naturaleza política, llámese conciliación nacional, Comisión de la Verdad o buscar arreglos políticos indignos frente a la comunidad internacional, solo va generar un estado de frustración".
Por ahora, el presidente Lobo Sosa está demostrando que va por buen camino en su labor administrativa, a excepción del error que cometió al sacar fácilmente a Zelaya.
Impulsó un Plan de Nación, integró su gabinete de gobierno y arregló con los maestros.
Sin embargo, "tiene el gran problema de la incertidumbre que genera respecto a sus posiciones políticas con los sectores de izquierda", dijo Pineda.