Honduras
Los trabajadores y jubilados que tienen acceso al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), además de hacer grandes colas para ser atendidos y salir de las consultas con las manos vacías a falta permanente de medicamentos, también tienen que sufrir el maltrato y la desatención en la emergencia.
Un equipo de EL HERALDO constató las serias deficiencias que enfrentan a diario los derechohabientes que llegan en busca de los servicios de salud.
Si de un examen se tratara, el guardia de seguridad que está en el portón de acceso, la persona que anota a los pacientes y algunas enfermeras y médicos, resultarían aplazadas.
Las contradicciones
En horas de la noche y madrugada los pacientes que llegan con la vida pendiendo de un hilo, son sencillamente despreciados.
EL HERALDO observó cómo el personal de turno para apuntar trabajaba con inexplicable lentitud.
"No lo podemos atender porque no viene en ambulancia, ni está anotado, además no me grite que yo no tengo la culpa", dijo una doctora a los parientes de un paciente que fue llevado de emergencia en horas de la noche.
La esposa de otro paciente de la tercera edad, que llegó con un fuerte dolor abdominal, tuvo que esperar más de cuatro horas para lograr el ingreso. El paciente llegó a las 12:30 de la madrugada de ayer miércoles.
Ante el trato inhumano, la mujer se vio obligada a levantar la voz para exigir que le dieran el servicio por el cual paga, ya que el IHSS se mantiene con las aportes de empleados y patronos.
Desesperada, al ver a su esposo retorcerse por el dolor, pidió hablar con el médico encargado de la Emergencia.
Con suma serenidad y en tono cargado de ironía, le respondieron que no estaba.
La demandante solicitó a quienes eran testigos de su angustia que le indicaran dónde estaba la oficina de Atención al Cliente.
No demoraron algunos en indicarle, pero al mismo tiempo le advirtieron que ahí solo laboran en horarios de oficina y de lunes a viernes.
Extrema negligencia
Una señora de entre los pacientes que estaba en las sillas de la emergencia, mejor se arropó con su propio suéter y se recostó en las bancas.
Con mirada indiferente y casi convencida que su destino sería seguir esperando, dijo que estaba desde las 5:00 de la tarde, del martes y todavía en la madrugada del miércoles no había logrado que el personal médico se apiadara de ella.
A los minutos llegó un joven con un cuadro de intoxicación medicamentosa, quien había sufrido convulsiones en su casa.
Fue trasladado al IHSS, pero como aún no estaba anotado lo dejaron en una camilla y a los minutos convulsionó de nuevo, perdió el conocimiento y cayó. El golpe fue necesario para que el personal llegara a atenderlo.
Como si lograr una atención médica no fuera suficiente castigo, después de la consulta los pacientes pasan a su siguiente prueba de fuego: la farmacia.
Irónicamente, quienes llegan a la Emergencia del Seguro Social deben hacerlo con familiares y vehículo, ya que obligatoriamente deberán salir del hospital en busca de farmacia de turnos.
Se constató que hay deficiencias hasta de artículos de primera necesidad para atender una emergencia.
Las radiografías hay que hacerlas en centros privados. Además, hay que lidiar con el problema de la falta de agua. Los servicios sanitarios permanecen cerrados.
La pregunta que los derechohabientes se hacen es qué se hace el dinero de sus aportaciones y por qué el servicio no mejora, por más rompimientos de techos que se hagan.
Rompimiento de techos en IHSS
El rompimiento de techos parece ser imparable en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), pese a que la institución médica mantiene cuantiosas deudas por cobrar con la empresa privada y el gobierno.
Las autoridades de la institución sanitaria han informado que las condiciones financieras del IHSS son precarias.
El doctor Mario Zelaya, nuevo director, explicó días atrás que en la actualidad aún no se decide realizar el rompimiento de techos, pues hay que consensuar con todos los sectores. Se estima que el déficit mensual del IHSS es de 52 millones.
Los afiliados directos del IHSS en la actualidad superan las 700 mil personas. El número de empleados permanentes es de unos 3 mil.