Honduras
Los sampedranos católicos dieron ayer una muestra de fervor y devoción en la celebración del Domingo de Ramos.
Centenares de feligreses participaron en la ceremonia que recuerda la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén.
Muchos devotos pagaron no menos de tres lempiras por su ramo de palma de olivo traído de la montaña de El Merendón, pero el significado religioso fue mucho más grande.
El obispo Ángel Garachana bendijo los ramos antes de iniciar la procesión que recorrió la primera calle hasta llegar a la catedral San Pedro Apóstol.
Entonando cánticos religiosos mujeres, niños y hombres caminaron sin reparar en los inclementes rayos de sol y las altas temperaturas. La catedral lució abarrotada de devotos.