Honduras
A las 3:51 de la tarde y por unanimidad, la asamblea del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (Muca) ratificó ayer los compromisos asumidos por los dirigentes la madrugada del miércoles en Tegucigalpa, lo que pone fin al conflicto agrario que duró cuatro meses y dejó nueve muertos (siete guardias y dos campesinos) y cuantiosas pérdidas económicas para los empleados e inversionistas privados.
“Ahora a trabajar”, les dijo el presidente Porfirio Lobo Sosa, quien se trasladó a Trujillo con sus principales colaboradores para ser testigo de honor de la ratificación pública de las 28 cooperativas que conforman el Muca.
La ceremonia estaba programada para las 2:00 de la tarde, pero fue hasta las 4:00 cuando el presidente Lobo Sosa firmó el acta que pone fin a este conflicto cuya negociación permitirá a unas 3,000 familias acceder a dos hectáreas cada una, que destinarán al cultivo de palma africana, granos básicos y otros productos de la tierra.
Son tres mil hectáreas cultivadas con palma africana las que el gobierno comprará al empresario agrícola Miguel Facussé a un costo aproximado de mil millones de lempiras, para lo cual se pondrán a la venta bonos agrarios.
Los campesinos firmarán títulos valores que los comprometen pagar al Estado, solo que a largo plazo, el valor de las tierras.
Otras tres mil hectáreas no cultivadas serán compradas en zonas aledañas a terceros empresarios agrícolas que quieran vender y posiblemente se consiga otra cantidad de tierras nacionales que, según funcionarios del Instituto Nacional Agrario, hay en la misma zona del Bajo Aguán.
El acuerdo firmado en Tegucigalpa y ratificado ayer en Trujillo contempla, además, la entrega al Muca -dentro de un año- de otras cinco mil hecáteras, de las cuales mil deberán estar cultivadas de palma africana y cuatro mil no están cultivadas.
Aparte, el gobierno se compromete trasladar a los campesinos el excedente, si lo hay, del techo que resulte de la remedida de tierras cuyo trabajo iniciará en los próximos días.
Durante el evento, algunos dirigentes campesinos y miembros de la resistencia le preguntaron al presidente Lobo Sosa por qué le tenía temor a una asamblea nacional constituyente.
El mandatario habría dicho que no le tiene ningún miedo a esta idea, pero que por ahora el pueblo le dio el mandato de llevar paz a la nación y reconciliar a las familias hondureñas.
El Partido Unificación Democrática propuso, como única propuesta de campaña, instalar la asamblea constituyente. El resultado fue una contundente derrota en las urnas, al grado que el partido pasó a ser la quinta y última fuerza política del país.
Lobo ofrece total apoyo
Antes de que hablara el mandatario Lobo Sosa, el portavoz del movimiento campesino, Rudy Hernández, pidió al gobierno la colaboración “logística necesaria, como ser la tecnología agraria para producir y hacer desarrollar a este departamento. No solo vamos a cultivar palma, vamos a cultivar granos básicos. Esperamos que se nos brinde la oportunidad para desarrollar el Bajo Aguán y servir a Honduras”, dijo el dirigente.
Ante esta petición pública, el gobernante dijo que desde un principio tuvo claro que a los campesinos hay que ayudarlos técnica y financieramente.
El plan, precisó, “es ayudarles a producir y que sea una actividad que dé beneficio a la familia. Lo tomo de corazón como un proyecto piloto.
Vamos a apoyarlos. Lo que les pido es que ustedes también pongan de su parte: trabajar duro, trabajar cada día con lo suyo”.
“Tienen mi confianza, he conocido muchos de estos proyectos. Algunos exitosos, otros no, porque ha faltado voluntad de algunas de las partes. Pongamos la voluntad a este empeño. De parte nuestra van a tener ese apoyo”, expresó el gobernante.
Luego añadió: “Tengamos fe en que este proyecto va a salir bien, yo les tengo nuestro apoyo. Yo dije: vamos a arreglar ese problema”.
El número uno de la Casa de Gobierno dijo que tiene claro que ante la problemática agraria “solo hay una salida: construir riqueza, y esto es parte de una oportunidad a la que tienen derecho y tenemos que dales como estado”.
Ante la necesidad de resolver los problemas que enfrenta un país, no importan las posiciones ideológicas, lo importante es que haya voluntad política para resolverlos.
“Todos tenemos posición ideológica diferente, pero tenemos un interés común y es que nuestro pueblo viva en mejores condiciones y hoy en el mundo la onda no es la confrontación, la salida es la conciliación del trabajo conjunto y solidario”, expresó Lobo Sosa.