Honduras
El comisionado presidencial de Religión y Culto, Carlos Portillo, al parecer tendrá que ejercer sus funciones a base de fe.
Portillo abandonó ayer, por segunda vez, la sesión de Consejo de Ministros con las manos vacías tras haber solicitado respaldo financiero y la asignación de un espacio físico que le permita el normal desarrollo de sus labores.
En una reunión de Consejo de Ministros realizada semanas atrás el comisionado de Religión y Culto planteó al presidente Porfirio Lobo Sosa la necesidad de una oficina y de algunos recursos para el cumplimiento de sus actividades, pero no obtuvo respuesta.
Por segunda ocasión, Portillo solicitó ayer la palabra en la sesión de Consejo, presidida por el ministro de Gobernación, Africo Madrid, y el resultado también fue negativo.
María Guillén le respondió que los comisionados presidenciales únicamente están para asesorar al presidente, en su caso, en materia de Religión y Culto.
Diversos sectores, incluido el Comisionado Nacional de Derechos Humanos de Honduras, cuestionan que las figuras de los comisionados presidenciales son inconstitucionales, que únicamente sirven para el cumplimiento de favores de tipo político.
"La realidad es que estos comisionados son asesores del Presidente y usted sabe que los asesores no tienen cartera ni tienen despacho, sino que su actividad es para asesorar al Presidente, entonces no tienen cartera, ni despacho ni estructura tampoco de gobierno", explicó al término de la reunión el ministro de Gobernación y Justicia, Áfrico Madrid.