Honduras
La política se impuso esta vez a las originales luchas del sindicalismo hondureño que anteayer celebró el Primero de Mayo, Día Internacional del Trabajo.
Por primera vez, una corriente del Partido Liberal, encabezada por extranjeros, Carlos Eduardo Reina (desvisado por tráfico de personas) y Rassel Tomé, con causas judiciales pendientes por desobedecer fallos judiciales, tomaron control de la tradicional marcha.
Se cambió el recorrido, los discursos fueron de corte político ideológico, se flamearon banderas cubanas y venezolanas y tomaron control de la tarima y del micrófono, desde donde se leyeron discursos no entendibles.
Temas fundamentales como el salario mínimo, la estabilidades laboral, precios de la canasta básica, estabilidad de la moneda y la lucha contra la ley de Arizona, pasaron a tercer y cuarto plano.
La prioridad de los zelayistas fue pedir el retorno de Manuel Zelaya, quien perdió el poder por pretender derogar la Constitución para perpetuarse en el poder.
Los primeros discursos fueron para los zelayistas, ante una audiencia de unas 5,000 personas aglutinadas frente a Toncontín.
Para cuando los sindicalistas recibieron el micrófono solo había unas 2,000 personas. La ex primera dama Xiomara de Zelaya leyó una carta que envió el ex gobernante.
La marcha partió a las 8:00 de la mañana de la Universidad Pedagógica, tomó la ruta del bulevar Fuerzas Armadas y luego al aeropuerto.
Detrás de los melistas iban las pancartas de las centrales obreras: Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH) y la Central General de Trabajadores Libres (CGT).