Honduras
Las centrales obreras amenazaron este lunes con tomar medidas de presión para que el gobierno de Honduras, presidido por Porfirio Lobo Sosa, fije el salario mínimo correspondiente al año 2010.
Los sindicatos de trabajadores prevén la instalación de asambleas informativas para los próximos días, ya que la administración de Lobo tampoco ha realizado en reajuste salarial para los empleados públicos.
"Si el gobierno no cumple con lo que la ley establece, ya está en auto de conocimiento la OIT que cualquier cosa que se hiciera en el país a efectos de reclamar un salario justo, salario mínimo, ya estamos siguiendo los plazos y los procedimientos necesarios", aseguró el dirigente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores del Norte de Honduras, Armando Galdámez.
Los representantes obreros, Mauro González e Israel Salinas, interpusieron una demanda ante la Organización Internacional del Trabajo contra el Estado de Honduras, estipulando que hay una violación al Convenio 95 de la OIT y a la Ley del Salario Mínimo de Honduras.
Dicha ley establece que de no existir un acuerdo entre los negociadores del sector empresarial y los obreros, corresponde al Poder Ejecutivo de Honduras fijar el nuevo salario mínimo antes del 30 de abril.
Los trabajadores sostienen que el incremento debe ser retroactivo desde enero y en el caso de los empleados públicos, a partir del pasado mes de mayo.
Los dirigentes aseguraron que solicitarán al ministro del Trabajo Felícito Ávila, tras su retorno de Ginebras, una reunión para exigir que se defina el nuevo monto salarial, dado que el gobierno de Honduras no ha convocado a otro diálogo.
En Ginebra, Suiza, durante la 99 Conferencia Internacional del Trabajo, el ministro de Trabajo y el embajador de Honduras ante la Organización de Naciones Unidas, Roberto Flores Bermúdez, anunciaron que el gobierno de Lobo Sosa, impulsa un diálogo social y tripartito.
La propuesta final de los empresarios se fijó en un incremento del 3.7 por ciento del actual salario mínimo de 5,500 lempiras para la zona urbana, mientras los obreros exigían un aumento de 15 por ciento.