Honduras
Más de 3.6 millones de tarjetas de identidad vencerán en agosto y a dos meses de ese plazo el Registro Nacional de las Personas (RNP), no tiene claro qué hacer: si renovarlas o pedir una ampliación de la vigencia, que sería contraproducente porque la gran mayoría tiene más de trece años de haber sido emitidas.
El gran problema que tiene la institución registral es que, a pesar de la solicitud correspondiente, el gobierno de Lobo Sosa y el Congreso Nacional aún no responden si habrá o no fondos para iniciar cuanto antes un masivo proceso de renovación.
Para renovarlas, se requieren 400 millones y este trabajo tiene que comenzar a hacerse antes de agosto para culminar con el proceso acon antelación a las elecciones primarias programadas para noviembre del 2012.
En el 2007 el Congreso Nacional prolongó por cuatro años la vigencia de las tarjetas que portan los hondureños porque no había dinero para cambiarlas. Estas tarjetas habían sido emitidas entre 1996 y 1997.
Un diputado introdujo la semana pasada al Congreso Nacional una iniciativa tendiente a prolongar por otros cuatro años la actual tarjeta, pero esta idea no es bienvenida en el Tribunal Supremo Electoral porque para fines electorales no conviene porque los rasgos físicos de una persona cambian drásticamente en 14 años.
"Es necesario que en las próximas elecciones vayamos con una nueva identidad", dijo el secretario del TSE, Alejandro Martínez, quien pidió a los actores políticos sentarse a dialogar sobre esta problemática.
El magistrado suplente, Denis Gómez, declaró a EL HERALDO que una prolongación de la vigencia no es conveniente.
Además, si no se renova la actual se perdería la oportunidad de hacer una depuración total del Censo Nacional Electoral.
Aparte del proyecto de renovación, el RNP tiene el plan de identificar a los menores de 18 años en cumplimiento con la ley de la institución. La idea es identificar a un millón de jóvenes entre los doce y 18 años.