Honduras
Hace un año, Roberto Micheletti tomó posesión como presidente de Honduras, tras ser nombrado por el Congreso Nacional en sustitución de Manuel Zelaya.
Micheletti, quien fungio hasta entonces como presidente del Poder Legislativo, encabezó el gobierno de Honduras hasta el 27 de enero de 2010, día en que fue juramentado Porfirio Lobo, electo en las elecciones de noviembre de 2009.
En diversas entrevistas ofrecidas a medios locales, el ex presidente de Honduras recordó que la comunidad internacional vio con malos ojos la sucesión presidencial y calificó la misma como un golpe de Estado, debido a la expulsión del país de Zelaya.
"Puedo ratificar, una vez más que lo que hicimos fue ratificar el orden constitucional en nuestro país", dijo el ex mandatario a Radio América.
"El pueblo hondureño está claro y consciente de todo lo que pasó antes, durante y después del 28 (de junio). El 28 era la fecha propia porque se iba a hacer un procedimiento ilegal, inconstitucional, una cuarta urna que nos llevaría a una Constituyente", argumentó.
Micheletti sostiene que al día siguiente de haber efectuado la consulta, Zelaya habría dado golpe de Estado a la Corte Suprema de Justicia, al Congreso Nacional y eliminado las facultades de la Fiscalía y que las Fuerzas Armadas tomaron la decisión correcta al trasladar a Zelaya a Costa Rica.
Asimismo, descartó que Estados Unidos estuviera relacionado con los hechos de entonces, tal y como lo asegura el ex presidente Zelaya.
Desde entonces, Honduras ha librado un proceso por su reincorporación al concierto de las naciones, pese a la oposición de los gobiernos sudamericanos afines a Hugo Chávez.
"Hicimos lo imposible por hacer bien las cosas, entregamos en su momento, cumplimos con el compromiso de una elección general. Ahora nos ha entristecido mucho la confirmación de los actos contra Honduras de parte de algunos gobiernos del Alba especialmente, provocados por la campaña montada por Chávez junto con Zelaya" contra Honduras.
Señaló que Porfirio Lobo Sosa ha intentado por todos los medios normalizar las relaciones con todos los países del mundo, por lo que pidió tiempo y confianza en el gobernante para que finalmente pueda entender que "los demócratas lo pusieron en ese puesto, que la gente fue a votar por él voluntaria y espontáneamente, que no tienen él compromiso con nadie más que con el pueblo hondureño".
Ante la postura de Lobo en busca de la unidad nacional, Micheletti afirmó que el nombramiento de César Ham y el otorgamiento de beneficos "a algunos sectores" causó malestar en algunos ciudadanos, peró descartó que el actual mandatario siga la línea izquierdista porque "él es un hombre demócrata".
Sin embargo asegura que Lobo tiene claro que "nuestros amigos son los norteamericanos" y debe mantener una relación abierta, importante, 'sin doblar la rabadilla', pues ha estado presente en los momentos más inoportunos para Honduras.
De acuerdo a Micheletti, Honduras vivía una crisis económica mucho antes del 28 de junio y acusó a Zelaya de haber utilizado los fondos de la Estrategia de la Reducción de la Pobreza para repartirlos entre ciertos sectores de la comunidad.
Durante su gobierno, la Secretaría de Finanzas no logró justificar de ocho a nueve mil millones de lempiras sin respaldo presupuestario.
A un año de la destitución de Zelaya, el gobierno de Honduras ha logrado el reconocimiento de los organismos financieros internacionales y del 95 por ciento de los países con las que mantenía relaciones binacionales.