Honduras
Héctor Zelaya fue uno de los primeros en llegar. Vestía elegante, con el característico traje gris a rayas, camisa blanca, corbata azul y gafas oscuras.
De la mano, su esposa, vestida impecable, de azul intenso. Ambos se mostraban ansiosos.
Era el momento de celebrar.
Con su presencia y la de varios ex ministros zelayistas, la fiesta de independencia de Estados Unidos en Honduras se vio engalanada.
La presencia de Zelaya no pasó desapercibida, sobre todo porque su padre, Manuel Zelaya Rosales, acusó a Estados Unidos, esta misma semana, de haber planificado y ejecutado el “golpe de Estado” que lo dejó fuera del poder.
Las controversiales declaraciones las dio el 28 de junio, al cumplirse un año de su derrocamiento.
Zelaya Rosales dijo: “Hoy ya sabemos por los hechos 'ex post golpe’ que lo que entonces sospechamos se ha confirmado: los EE UU estuvieron atrás del golpe de Estado”. El ex presidente calificó la acción en su contra como un acto criminal.
“A un año del golpe de Estado militar ya se han aclarado las causas y los actores intelectuales de ese crimen que se mantenían ocultos”. Insistió que el “golpe” fue planificado por el “Comando Sur de EE UU, y ejecutado torpemente por malos hondureños”.
La Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa respondió que la declaración y acusación era absurda.
Pese a la grave acusación, Héctor Zelaya disfrutó, rió y departió con sus compañeros de gabinete.
Comió en la misma mesa con los leales de su padre, con quienes impulsó el proyecto de la cuarta urna, mediante el cual se pretendía derogar la Constitución y cambiar la forma de gobierno en el país.
Ahí estaba Víctor Meza (Gobernación), Carlos Aguilar (Salud), Arístides Mejía (Defensa), Edmundo Orellana (Defensa), Raúl Valladares (Conatel), Milton Jiménez (asesor) y Rodil Rivera Rodil.