Honduras
Con varias semanas de retraso, las autoridades locales reaccionaron finalmente y lanzaron desde ayer una amplia campaña para combatir los criaderos del Aedes aegypti.
Actualmente los hospitales danlidenses están colmados de pacientes que presentan dengue clásico y dengue hemorrágico, transmitido por el Aedes aegypti.
La municipalidad y las autoridades regionales de la Secretaría de Salud se pusieron al frente ayer de un gran operativo de limpieza en los principales barrios y colonias de la ciudad para eliminar llantas, barriles, plásticos y otros criaderos.
También se procedió a la limpieza de solares baldíos y zacateras.
En la movilización de ayer, que se prolongará durante toda la semana, participaron también elementos de la Brigada de Infantería 110, Policía Nacional, bomberos, patronatos y otras organizaciones comunales que visitaron casa por casa para explicar a los pobladores sobre la importancia de eliminar los criaderos.
Recursos
La vicealcaldesa Daisy Grádiz dijo que la municipalidad movilizará todos los recursos a su alcance y anunció que se adoptarán severas medidas en contra de los dueños de solares baldíos, talleres de mecánica, ventas de repuestos, construcciones abandonadas y todo tipo de lugares en donde haya acumulación de aguas.
Ella dijo que la epidemia de dengue que habita en Danlí desde hace varias semanas solo puede ser enfrentada con la participación de todos los ciudadanos y por ello llamó a los profesores, los estudiantes y también a los médicos que atienden en su consulta privada, para se sumen a las tareas del combate en contra de los criaderos del mosquito.
Por su parte, la doctora Carminda Sosa, epidemióloga de la región sanitaria número siete, dijo que el dengue no se va a terminar con las nebulizaciones o con la colocación de abate en los reservorios de aguas, sino con la eliminación completa de los criaderos y la suma de la voluntad de todos los danlidenses.
En Danlí se ha confirmado la muerte de dos menores de edad a causa del dengue hemorrágico, mientras que un tercer caso sigue sin certificarse.
Los pacientes que la semana pasada colmaron las salas del hospital Gabriela Alvarado parecían estar disminuyendo al comienzo de esta semana, pero las autoridades insisten en que la situación todavía es alarmante.