Honduras
Exigiendo el reintegro de los empleados que fueron despedidos por las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), miembros del sindicato se tomaron las entradas de la institución.
Las personas que realizaron las acciones aseguran que la rectora Julieta Castellanos se niega a firmar el documento de reintegro de los empleados que fueron despedidos hace más de dos meses.
La mañana de ayer, un pequeño grupo de sindicalistas del alma máter se dedicó a quemar llantas en el bulevar Suyapa, lo que impidió la libre circulación de vehículos en ambos carriles y generó un fuerte congestionamiento en la zona.
Además de eso colocaron pancartas en los principales accesos a las instalaciones de la ciudad universitaria, pidiendo a la rectora que reintegre a los 120 empleados que fueron destituidos de sus puestos por realizar protestas de forma ilegal.
Tampoco permitieron el ingreso de vehículos a los estacionamientos ubicados en el interior de la universidad, por lo que muchos empleados y alumnos que participan en la Feria Vocacional 2010 aparcaron las unidades de transporte en las aceras y áreas verdes ubicadas en las cercanías de la UNAH.
Para terminar con la crisis que se vive en el principal centro de estudios superiores del país, a raíz de la huelga de hambre que al menos seis personas mantienen en los bajos del edificio administrativo, el pasado 12 de julio el gobierno de Honduras, a través de un documento denominado pacto de gobernabilidad, recomendó el reintegro de los trabajadores despedidos, sin embargo, las autoridades de la universidad se negaron a firmar.
Apoyo
René Andino, presidente del Sitraunah, aseguró que serán apoyados por los miembros del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), ya que eso fue lo que resolvieron en una asamblea que realizaron el fin de semana pasado.
Hoy se cumplen 89 días desde que los ex trabajadores iniciaron la huelga de hambre en los bajos del edificio administrativo donde se encuentran cinco personas de las que fueron despedidas.
La rectora Julieta Castellanos ha reiterado que si a las personas que permanecen en huelga de hambre les ocurre algo malo en su salud, los responsables serán los miembros del sindicato.