Honduras
El director del Instituto de Conservación Forestal (ICF), José Trinidad Suazo, no descarta que la empresa térmica Lufussa tenga su cuota de responsabilidad en el derrame de bunker que afectó la biodiversidad en la bahÃa de San Lorenzo, 105 kilómetros al sur de Honduras.
Cuando la SecretarÃa de Recursos Naturales y Ambiente (Serna) otorga licencias de este tipo es precisa al ordenar a estas empresas que establezcan una serie de medidas de mitigación y de contingencias, "sin embargo, se ha comprobado que no habÃa esas medidas disponibles en el momento" en que ocurrió el incidente, dijo.
La empresa estaba en la obligación, según la licencia que se le otorgó, de instalar válvulas de seguridad a cierta distancia de la red de distribución y, como no existÃan, el bunker "continuó por varias horas corriendo".
El director del ICF de Honduras considera que los daños ocasionados al ecosistema del sur son mayores a los constatados por ahora. "Creo que el daño es mayor, recordemos que el bunker es denso, pesado y tarda en dispersarse, pero si no se han tomado las medidas de contingencia será difÃcil cuantificar en este momento cuánto fue el daño", dijo Suazo.
El funcionario hondureño le da el beneficio de la duda a la empresa que alega que fue vÃctima de un sabotaje, pero es el ICF, la Serna y la FiscalÃa del Ambiente de Honduras, entre otras instituciones, las que investigan las verdaderas causas del incidente que afortunadamente no provocó daños a los peces, camarones, langostas y cangrejos.
"Ellos alegan que fue sabotaje, si se comprueba eso se le exime un poco la responsabilidad a la empresa, aunque deberÃan de tener siempre la seguridad porque son tuberÃas que contienen material inflamable. No puedo especular si fue sabotaje", expresó el director del ICF.