Honduras
Pobladores indígenas de Francisco Morazán y Yoro se tomaron las instalaciones del Instituto de Conservación Forestal (ICF) demandando la separación del director de esa institución, José Trinidad Suazo, en reclamo por autorizar supuestos cortes ilegales de madera en reservas aborígenes .
Santos González, presidente de la Federación de Tribus Jicaques de Yoro y Francisco Morazán, indicó que la medida de presión es porque el ICF concede planes de manejo forestal en la Montaña de la Flor, Francisco Morazán, y otras zonas en donde hay asentamientos nativos en Yoro, pese a que ello es prohibido por ser santuarios antropológicos.
"Pedimos la destitución del ministro, los cortes se autorizan sin hacer consultas con nadie", expresó. González reclamó que desde hace algún tiempo han solicitado que frene la depredación, pero que Suazo ha prestado oídos sordos a sus reclamos.
De igual manera, el líder indígena exigió que sea despedida la fiscal de las Etnias y Patrimonio Cultural, Yani del Cid, por que también no ha mostrado interés en las denuncias que han presentado.
"Prácticamente la fiscal se ha convertido en defensora de los madereros", señaló.
Para José Trinidad Suazo, el reclamo de González no es legítimo, ya que no busca la protección del bosque, sino que retomar protagonismo ante su gente.
Asevera el funcionario que González ya no es el presidente de la Federación de Tribus Jicaques de Yoro y Francisco Morazán, pero que busca la manera de figurar para no perder poder. "Es un problema interno, hubo cambio de junta directiva y él dejó de ser el presidente", dijo el funcionario en HRN.
Según Suazo, el meollo del asunto radica en que el indígena ya no maneja las facturas de corte madera porque no lo reconocen como presidente de la entidad y él las reclama.
Los documentos de planes de corte fueron entregados a un abogado que representa las nuevas autoridades de la Federación de Tribus Jicaques y no al que tenía registrado González.
EL HERALDO conoció que el representante de la Fiscalía de las Etnias llegó al ICF para mediar en el problema. El director del ICF llamó a los manifestantes a reunirse, pero estos alegaban que esperaban a algunas personas para que entraran con ellos a la sesión.
La invitación a dialogar se mantuvo abierta en el transcurso de la tarde y se esperaba que los inconformes aceptaran conversar para componer el asunto y desalojar las instalaciones del ICF.