Honduras
Después de la tempestad llegó la calma al sistema educativo nacional.
Sin duda que los niños y niñas de los diferentes niveles de cada centro educativo eran los más felices al estar frente a una computadora o simplemente escribir la lección dictada por su maestro.
Después de tres semanas de paros y manifestaciones protagonizadas por los miembros del sector magisterial, exigiendo al gobierno que le cumplieran una serie de demandas, nuevamente la mayoría de los centros educativos volvieron a la normalidad.
Alrededor de un millón y medio de estudiantes de las escuelas y colegios recibieron el pan del saber, en los 18 departamentos del país, después del acuerdo firmado entre el sector docente y las autoridades gubernamentales.
En Francisco Morazán, las actividades educativas se desarrollaron en la mayoría de los centros educativos desde jardines de niños, escuelas y colegios del sector público.
Los alumnos de preescolar se mostraron felices después de regresar. La sonrisa en sus rostros era más que evidente, pues casi el 90 por ciento de las escuelas públicas abrieron con normalidad la mañana de ayer, tras un paro de casi tres semanas en la mayoría del territorio hondureño.
Recorrido
EL HERALDO hizo un recorrido por varios sectores de la capital y constató que desde muy temprano los alumnos llegaron a cumplir con el compromiso de recibir las clases.
Para el caso, en la escuela y jardín de niños Miguel Morazán, ubicada en la aldea Mateo, al sur de Tegucigalpa, las actividades educativas volvieron a la normalidad, donde alumnos y maestros entraron a la hora indicada. Los pequeños se mostraron muy alegres al momento de salir de sus aulas de clases.
Otro de los centros donde los niños y niñas volvieron a sus actividades educativas es la escuela José Trinidad Reyes ubicada en el municipio de Lepaterique, Francisco Morazán. Los alumnos caminaron con su mochila en el hombro, para nuevamente recibir con normalidad la enseñanza de sus maestros.
Las aulas de la escuela Rafael Pineda Ponce en la comunidad Puerta de Golpe, Lepaterique, también fueron abiertas nuevamente por las autoridades de la institución. Allí los alumnos disfrutaron el retorno a clases pues el recreo lo pasaron jugando con sus compañeros y amigos.
Testimonios
"Estoy alegre porque ya volvimos a clases. Lo que más me gusta cuando estoy en la escuela es jugar con mis compañeros", dijo Carlos Javier Martínez, estudiante de preescolar del jardín de niños Miguel Morazán, ubicado en la aldea de Mateo. Los padres de familia de todos estos centros educativos también se mostraron satisfechos porque sus hijos regresaron nuevamente a las escuelas y colegios.
"Gracias a Dios que se terminaron las protestas de los maestros. Nosotros como padres de familia estábamos preocupados porque nuestros hijos estaban a punto perder el año", aseguró Rosa María Matute.
Sin embargo, en algunas escuelas se presentaron algunos problemas. En la escuela Francisco Morazán de Lepaterique, los padres de familia permanecieron vigilantes del ingreso de los maestros, a quienes obligaban a firmar y comprometerse a no volver a faltar por participar en paros de labores. En algunas comunidades, los padres de familia denunciaron que los maestros no llegaron a trabajar.