Honduras
Las corrientes del río Hato, en la aldea Jutiapa, se han apoderado de los predios de varias viviendas de la comunidad. Y es que las aguas del afluente mantienen sitiada la zona desde hace más de dos semanas.
Los daños provocados en el lugar se palpan como si la tragedia acabara de pasar, debido a que las ayudas aún no se hacen visibles entre decenas de familias.
Las viviendas inundadas de lodo con sus paredes humedecidas y con grietas, calles y avenidas reteniendo correntadas de agua, electrodomésticos amontonados en los patios y los escombros de las casas que cedieron son el reflejo del desastre que provocaron las lluvias en la zona. María Concepción Reyes, de 68 años, y su hija María Robertina Reyes Mendoza, de 53 años, son parte de las familias que perdieron todo por causa de las inundaciones. Ambas mujeres se quejan ante la falta de apoyo de las autoridades municipales y gubernamentales.
Según María Robertina, son dos viviendas las que perdió tras el paso de las últimas lluvias por su comunidad. "Aquí perdí hasta las gallinas, pero las autoridades me han negado la ayuda, al igual que a mi madre, solo por que una de mis hijas reside en los Estados Unidos, pues piensan que tenemos dinero", dijo la señora. Los reporteros de EL HERALDO, en un recorrido por la zona, pudieron constatar que en los albergues los alimentos son escasos.
En el albergue que funciona en el centro comunal de la aldea permanecen unas 60 personas .
De acuerdo a lo que informaron los damnificados, cada familia recibe por semana una ración de harina para hacer tortillas, manteca, dos libras de arroz y una bolsa de café, para alimentar a seis miembros en promedio, raciones que en menos de dos días son consumidas.
Ayuda
Los afectados por las inundaciones solicitaron a las autoridades ayuda para que los niños de los albergues puedan celebrar el Día del Niño. En el centro comunal de la comunidad permanecen unos 30 infantes, en su mayoría menores de cinco años.
Entre el total de los niños damnificados se cuenta con unos seis que aún no llegan a su primer año de vida.
Lucía de Jesús Solórzano, mientras atendía a tres de sus nietos, aseguró que su hija, la mamá de los niños, se había incorporado a la tarea de llenar sacos con arena, labor que han emprendido para evitar mayores inundaciones en la zona.
Las personas que colaboran en la actividad de formar muros con sacos de arena reciben a cambio una ración de alimentos. "El alcalde no lo conocemos, aquí no ha venido ese señor", aseguró Madali Díaz, otra de las afectadas, quien a su vez reclamó a las autoridades prestar la atención que merecen ya que son familias de escasos recursos económicos.