Honduras
El empresario Adolfo Facussé se refirió esta mañana al encuentro entre el presidente Porfirio Lobo y los magistrados de la Corte Suprema de Justicia de Honduras.
"Lo que se puede ver, especialmente después de estos cables que han salido de las embajadas y que han sido revelados por WikiLeaks, es que nuestro país está más o menos como marioneta en el escenario, viendo a ver quién le instruye qué cosa para quedar bien con quién".
"Según entiendo yo, lo que está sucediendo acá trasciende el Acuerdo Tegucigalpa con el cual se le daba término al problema (de la crisis política) porque allí se pusieron de acuerdo los representantes del ex presidente (Manuel) Zelaya y los representantes del ex presidente (Roberto) Micheletti para terminar el problema", continuó el empresario.
Incluso, recordó, "el tema del retorno de Zelaya al poder, que de común acuerdo fue sometido al Congreso de la República y fue ahí decidido que no querían" al ex mandatario de regreso, con lo que "terminaba el lío oficial con este entendimiento que fue avalado por funcionarios de Estados Unidos".
El presidente de los industriales se preguntó "por qué seguimos nosotros en este juego, por qué el presidente ("Pepe") Lobo se ve obligado a seguir en este escenario".
A su juicio, la razón es "estamos discutiendo con Brasil" debido a que ese país sudamericano "se ofendió cuando Honduras le puso una demanda por haber permitido que su embajada fue utilizada como campo de propaganda y de incitación a la violencia por Zelaya".
El ex presidente Inacio Lula de Silva, "en su momento, y ahorita su sucesora (Dilma Rousseff) quier de alguna manera u otra demostrar su poder sobre Honduras".
Opinó que Brasil envía a Estados Unidos el mensaje para que Zelaya regrese. Esa situación, "pone al presidente Lobo en una situación difícil", dijo el industrial hondureño quien consideró contradictorio que el presidente Lobo pida a la Corte hondureña que se olvide de los juicios por corrupción contra el ex mandatario.
El acuerdo Tegucigalpa-San José (+ Ver documento) fue firmado en octubre de 2009 como epílogo de la crisis política que generó en Honduras la separación del poder de Manuel Zelaya.