Honduras
La emisión de la tarjeta de identidad única tendría un costo adicional de 200 millones de lempiras, advirtió ayer el subdirector técnico del Registro Nacional de las Personas (RNP), Manuel Sagastume.
Las estimaciones preliminares hechas por la institución indican que la tarjeta con chip, como la quieren algunos sectores políticos, tendría un costo de 715 millones mientras que la normal absorbería menos de 500 millones, dijo el funcionario. Se trata de una diferencia significativa en tiempos en que el Estado atraviesa por una situación difícil.
Además, sería una contradicción porque si no se ha impulsado la renovación normal, sin chip, es porque no hay recursos.
Un punto en contra de la "súper identidad" es que no todos los hondureños tienen carro o están afiliados al IHSS, por lo que sería un gasto innecesario que porten un súper documento.
Sin embargo, el subdirector del RNP afirmó que la institución está preparada para llevar a cabo el proyecto, como lo solicite el Congreso Nacional, ente que tomará la última determinación.
"A nosotros no nos preocupa que la tarjeta de identidad tenga chip o no, lo más importante para nosotros es que queremos salir con el proyecto y con toda la actualización", dijo Sagastume.
El funcionario dio a entender que el proyecto de tarjeta de identidad única tiene pocas posibilidades de impulsarse porque para que funcionen las otras instituciones involucradas deberán tener la capacidad tecnológica para leer la información contenida en la base de datos del RNP.
Estas instituciones son el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI), la Dirección Nacional de Tránsito (DNT) y los institutos de previsión como el Instituto de Jubilaciones y Pensiones de los Empleados Públicos (Injupem) y el Instituto de Previsión del Magisterio (Inprema).
Según el proyecto, la tarjeta de identidad única tendría un chip para alojar la información relativa a estas instituciones, pero habría que ver si estas entidades apoyan la idea, al menos que la decisión sea impuesta por el Congreso Nacional bajo el supuesto argumento de bajarle costos al Estado y al mismo ciudadano.
Hay algunos diputados en el Congreso Nacional, como Antonio Rivera Callejas, del Partido Nacional, que sospechan que detrás del proyecto de identidad única habría "una movida", pero no ha señalado a ningún sector específico.
El 30 de junio del corriente año vencen 3.5 millones de tarjetas que portan los hondureños después de que el Directorio del RNP ampliara en diciembre la vigencia por seis meses. El otro millón de tarjetas de identidad que no están vencidas corresponden a los nuevos electores que estaban listos para votar en las elecciones pasadas y las reposiciones solicitadas por la ciudadanía que la perdió en su momento.