Honduras
Luego de tres semanas de permanecer en las calles y dejar las aulas de clases en detrimento de millares de niños, los dirigentes magisteriales adoptaron ayer una actitud reflexiva.
Y es que, la posición intransigente de los dirigentes zelayistas tiene a miles de maestros a punto de ser suspendidos o perder sus trabajos, ya que el paro ha sido declarado ilegal por el gobierno. Ayer y el viernes la calma retornó a la capital del país porque no se registraron protestas zelayistas.
La ciudadanía estaba cansada del vandalismo y la violencia protagonizada por los vándalos contratados por los dirigentes zelayistas para crear caos y anarquía.
Según informes de la Policía, estos vándalos que integraban los grupos de choque recibían entre 400 y 1,000 lempiras por crear desorden y destruir todo lo que encontraban a su paso.
Reclamos
Desde el viernes, los auténticos maestros permanecen en asambleas informativas, en las cuales se determinarán las acciones para esta semana.
Las bases del magisterio reclamaron a la dirigencia del gremio una posición fija en los temas que llevaron a los docentes a las calles.
Trascendió que la propuesta de las bases es retornar a las aulas de clase, luego que el Gobierno se apresta a comenzar a suspender y destituir personal que ha abandonado sus centros de trabajo.
El presidente del Colegio Unión Magisterial de Honduras (Coprumh) y dirigente zelayista, Edgardo Casaña, dejó entrever que el magisterio en esta ocasión perdió la “batalla”.
“Cuando estamos en una lucha donde una de las partes tiene los sellos, las firmas, la representación y no tiene las capacidades de generar espacios resolutivos y que solo utilizan la represión y los garrotes es bastante difícil”, aseveró Casaña, al dejar en evidencia que el movimiento se está debilitando prácticamente. Aseguró que las destituciones de maestros ya se hicieron sentir.
Indicó que maestros de la Normal Mixta Pedro Nufio y el Instituto Técnico Cultura ya fueron suspendidos. “Cuando el magisterio ha decidido tomar un espacio de reflexión, no soy yo el que va a estar como quien dice tirando línea o poniendo condiciones”, señaló.
Casaña no emitió comentarios sobre la forma torpe y salvaje mediante la cual pretendió la dirigencia poner de rodillas al gobierno.
Tampoco se refirió al grave daño que le han provocado a millares de niños que no han recibido clases por varias semanas, pese a que los niños no tienen responsabilidad en los problemas de la dirigencia y el gobierno.
Diferencias ideológicas
Las diferencias ideológicas han aflorado, ya que mientras millares de docentes quieren retornar a clases, algunos dirigentes zelayistas insisten en mantener un discurso incendiario.
“Existen posiciones diferentes, volver a clases es una de ellas” aseguró el entrevistado, quien tampoco descartó una regionalización de manifestaciones.
En 2009, por motivos meramente políticos e ideológicos, la educación del país ser vio afectada debido a que por un período de tres meses los maestros abandonaron las aulas de clase para protestar contra el “golpe de Estado”.
Los niños, que aún no entienden los problemas de los políticos, fueron los que pagaron la factura.
Ultimátum
Mientras, el gobierno mantienen firme su posición de aplicar medidas disciplinarias.
A través de un comunicado emitido el viernes en Casa Presidencial, el Ejecutivo advirtió que en primera instancia los maestros que no se presenten a las aulas de clase mañana serán suspendidos por un año de sus cargos y no gozarán de ningún salario.
Pero si las acciones de los docentes se extienden hasta el miércoles, “el gobierno de la República procederá a ejercer la penosa acción de despido justificado”.
En Cadena Nacional de radio y televisión, el Gobierno declaró que la huelga de los docentes es ilegal. En esa premisa se basó para emitir el comunicado que aparentemente ha hecho reflexionar a los maestros que quieren conservar sus empleos.
De continuar en huelga, los maestros iniciarían la cuarta semana de no impartir clases.
El año escolar apenas había iniciado cuando la dirigencia magisterial convocó a un paro general indefinido. El magisterio exige al gobierno las transferencias al Inprema pero no dicen nada respecto al latrocinio de 1,400 millones en préstamos otorgados de forma irregular con la venia de los dirigentes.
También se manifiestan en contra de los reparos por cobros ilegales que hace el TSC, se oponen a la ley para mejorar la calidad de la educación pública y exigen que sus ajustes sean indexados nuevamente al salario mínimo.
Infantilismo político
Por su parte, la Iglesia Católica calificó como un infantilismo político la actitud irreflexiba de los sectores en conflicto.
A través de la página editorial del semanario Fides, la Iglesia Católica cuestionó la actitud “revanchista e intolerante” que predomina en la actual crisis.
Asimismo, advierte sobre la intención de grupos en el país, de “revivir la brutalidad del pasado lejano y que han recurrido a la confrontación abierta, mediante una lucha violenta”.
Caos
Intransigencia. La dirigencia magisterial se negó a suspender las medidas de presión al no retornar a clases para continuar proceso de diálogo con el Ejecutivo.
Agitadores. En las manifestaciones de los docentes se constató la presencia de extranjeros acusados de provocar actos vandálicos.